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25 preguntas sobre cáncer colorrectal metastásico: parte 1

25 preguntas sobre cáncer colorrectal metastásico: parte 1

Cáncer de colon y recto metastásico

Si la palabra “cáncer” en un diagnóstico puede dar completamente la vuelta a la vida de una persona, el hablar de “cáncer colorrectal metastásico” (CCR) supone un impacto por partida doble ante el que es normal tener muchas dudas e incertidumbres al respecto.

Por ello, desde Oncolon hemos preparado una serie de infografías bajo el título “25 preguntas sobre cáncer colorrectal metastásico” con el objetivo de ofrecer información veraz sobre algunas de las cuestiones más relevantes relacionadas con la enfermedad. Para la elaboración de algunas de las respuestas se ha contado con la colaboración de la Dra. Ana Ruiz, jefa de sección del servicio de Oncología Médica en el Hospital Puerta de Hierro (Madrid). Si te las perdiste, a continuación, te hacemos un primer resumen de algunas de ellas.

Metástasis, pronóstico y genética en cáncer colorrectal

Cuando se recibe un diagnóstico de cáncer colorrectal metastásico, la palabra metástasis suele impactar a la persona, ya que se puede tener una vaga idea de a qué nos estamos refiriendo, pero sin conocer al 100% lo que significa.

Una metástasis implica que las células tumorales son capaces de reproducirse, asentarse y crecer fuera del órgano que las produce. En este sentido, hablamos de metástasis de cáncer colorrectal cuando encontramos esas células o sus consecuencias (lesiones en el TAC, en una ecografía o en un PET) fuera del colon y recto. No obstante, el pronóstico del CCR es muy variado, ya que algunos casos llegan a curarse a través de la cirugía. Esto es posible en localizaciones determinadas (hígado, pulmón o peritoneo), sobre todo, cuando las metástasis son pocas en número y de pequeño tamaño.

Metástasis: células tumorales que son capaces de reproducirse, asentarse y crecer fuera del órgano que las produce.

Pero incluso en los casos con mal pronóstico inicial, algunos pacientes llegan a operarse y curarse. La posibilidad de someterse a un tratamiento quirúrgico se valora de forma periódica por el equipo multidisciplinar.

La genética puede estar implicada de diferentes formas en el desarrollo de este tipo de cáncer:

En este sentido, las mutaciones son alteraciones en los genes del tumor. No todas las mutaciones son peligrosas y algunas no tienen repercusión biológica conocida. Entre las mutaciones genéticas del cáncer de colon nos interesan, por una parte, aquellas que participan en el desarrollo del cáncer y, por otra parte, aquellas mutaciones que hacen que el tumor sea más vulnerable a algún tipo de tratamiento.

Las implicadas en el desarrollo del cáncer son las mutaciones de los genes APC, P53, PIK3CA, SMAD4 y KRAS. En cuanto a las relacionadas con la elección de tratamiento, están las mutaciones de los genes KRAS, NRAS y BRAF. También tienen mucho interés los tumores que muestran muchas mutaciones (“hipermutados”) en relación con una alteración en la capacidad para reparar los errores genéticos. Esa alteración puede ser heredada o adquirida.

Opciones terapéuticas en cáncer colorrectal

Para elegir un tratamiento y saber a cuál es candidato el paciente con cáncer colorrectal metastásico, el oncólogo médico utiliza toda la información disponible para tomar esta decisión. Necesita información acerca de las mutaciones extraída de la biopsia e información procedente de la entrevista con el paciente, de la exploración física y de las pruebas complementarias (TAC, análisis, etc.) que se realizan.

En relación con los efectos secundarios esperados, hay algunos que son predecibles, como es la aparición de cosquilleos con el frío tras haber recibido quimioterapia o aparición de una reacción que recuerda al acné juvenil tras la administración de anticuerpos monoclonales anti-EGFR.

Con respecto a las náuseas y vómitos, depende de muchos factores, pero es importante garantizar su prevención a través de medicación que pautará el médico en los casos en los que esté indicado. En relación con la alopecia o caída del pelo, debes preguntar a tu oncólogo. No siempre es posible predecir si va a haber alopecia o no, pero hay varios esquemas terapéuticos con los que apenas se produce (no des por supuesto que por recibir quimioterapia vas a sufrirla).

Hay que tener en cuenta que se considera normal tener algo de fatiga durante el tratamiento. Algunos pacientes presentan muy mala tolerancia al tratamiento y, en esos casos, el médico deberá ajustarlo para evitar que eso ocurra.

En todo caso, ante cualquier duda sobre el cáncer colorrectal metastásico es importante consultar a los profesionales sanitarios o a las asociaciones de pacientes para contar con información veraz y de calidad.

Puedes ver las infografías completas en los siguientes enlaces: patología, genética y mutaciones y opciones terapéuticas.

Ejercicio físico durante el cáncer colorrectal: necesidades y recomendaciones

Ejercicio físico durante el cáncer colorrectal: necesidades y recomendaciones

Como demuestra la evidencia, la práctica de ejercicio físico es beneficiosa durante el proceso del cáncer colorrectal. Aunque es importante adaptar esta práctica a las circunstancias individuales de cada persona, existen una serie de necesidades y recomendaciones generales que podrían ayudarte a ser más activo. En este artículo te lo contamos.

Recomendaciones de actividad física en cáncer colorrectal

Las recomendaciones de actividad física para pacientes que están pasando por un proceso oncológico son (1):

1. Actividad física aeróbica: La recomendación en la actualidad es intentar conseguir 150-300 minutos de actividad moderada-vigorosa, recordando que en general cuanto más ejercicio mejor y cuanto más intenso mejor. También puedes combinar intervalos de actividad física moderada y vigorosa durante la sesión de ejercicio.

Para obtener los beneficios asociados a este tipo de actividad, es necesario realizar al menos 10 minutos continuados de actividad física aeróbica. No obstante, si nunca has realizado actividad física, consulta con tu especialista en ejercicio físico y continúa leyendo para obtener algunas pautas para su puesta en marcha.

2. Ejercicios de fuerza: Aunque el ejercicio debe estar individualizado, esto es, estar adaptado a las necesidades particulares y la condición física de cada persona, según las guías de referencia, la fuerza muscular debe realizarse al menos dos veces a la semana, con series de entre 8 y 15 repeticiones al 60% de 1RM (mínimo).

Como la mayoría de las personas no conocemos nuestro 1RM para cada ejercicio de fuerza, se puede trabajar por sensaciones. Esto significaría seleccionar un peso con el que podamos realizar un número de repeticiones que nos canse, pero que siempre podamos realizar dos repeticiones más. Se recomienda empezar con series largas de entrenamiento (más repeticiones) y menos peso, hacia menor número de repeticiones incrementando el peso de las pesas.

Por ejemplo: hago 13 repeticiones con un peso de 5Kg, pero las dos últimas repeticiones me han costado mucho esfuerzo y casi no puedo terminarlas. Esto no sería correcto, deberíamos bajar un poco el peso para poder hacer esas 13 repeticiones con seguridad e incluso que nos quedara fuerza para hacer 2 repeticiones más.

3. Ejercicios de flexibilidad: Son ejercicios de estiramiento de las diferentes zonas musculares con la finalidad de mantener la elasticidad de los músculos y la amplitud de cada movimiento de las articulaciones. Los ejercicios de flexibilidad deben dar una sensación de «tensión con comodidad».

Ostomía y actividad física

Para los pacientes que tienen una ostomía, existen pautas para una práctica de actividad física segura y eficaz (1):

  • Vaciar la bolsa de ostomía antes de comenzar el ejercicio.
  • Comenzar los ejercicios de fuerza con poca resistencia y progresar lentamente bajo la guía de profesionales capacitados en el ejercicio. Es muy importante realizar los ejercicios con una técnica correcta de ejecución de los movimientos.
  • Evitar el uso de una maniobra de Valsalva (aguantar en apnea mientras se ejecutan los movimientos de fuerza).
  • Modificar cualquier ejercicio básico que cause una presión intraabdominal excesiva, es decir, una sensación de presión o un abultamiento en el abdomen.
  • Si tienes una ileostomía, tienes un mayor riesgo de deshidratación. Asegúrate de beber antes, durante y después del ejercicio.
  • Si practicas deportes de contacto, o donde existe riesgo de un golpe en la ostomía, puedes usar un protector/escudo de ostomía.

Recuerda que no hacer ejercicio físico no te prevendrá de una hernia, mientras que realizar un plan para el fortalecimiento abdominal puede reducir significativamente el riesgo de hernia paraestomal (2). Se recomienda esperar a que esté cicatrizada la herida (seis a nueve semanas), aunque es aconsejable consultarlo con tu estomaterapeuta y/o especialista en ejercicio para comenzar lo antes posible.

¿Cómo identifico en qué intensidad de ejercicio estoy?

La intensidad puede controlarse de diferentes maneras. Una de las formas más sencillas y prácticas es mediante el test del habla” (3). Este indica que, si sientes que te cuesta mantener una conversación, es decir, tienes una respiración entrecortada, estarás en una actividad física de intensidad moderada. Sin embargo, si jadeas o te cuesta mucho emitir cualquier palabra, la intensidad de la actividad habrá aumentado, denominándose actividad física vigorosa. Esta intensidad es la que más beneficios tiene para la salud cardiovascular y para mejorar la salud del paciente.

El test del habla indica que, si sientes que te cuesta mantener una conversación, estarás en una actividad física de intensidad moderada

Un buen entrenamiento debe contar con todas las intensidades y debe estar planificado e individualizado para conseguir los objetivos para la salud. Por ejemplo: si estás caminando, puedes aumentar la intensidad para alcanzar más beneficios ¿Cómo? Aumentando la velocidad, subiendo rampas o escalones e incluso llevando algún peso adicional en el cuerpo (ej. una mochila).

El estilo de vida activo implica evitar el sedentarismo que se asocia con enfermedades y decremento de la salud. No hay que olvidar que puede coexistir el sedentarismo con el cumplimiento de las recomendaciones de AF. Es decir, se puede hacer una hora al día de actividad física moderada y/o vigorosa, pero pasar el resto del día sentado. Para evitar esto, y si no fuera posible, intenta hacer pausas activas, esto es intentar levantarte del sofá/silla cada un tiempo para romper esos ciclos prolongados de sedentarismo.

¿Cuándo y cómo empezar si nunca he hecho ejercicio físico?

Lo ideal es empezar lo antes posible. Se ha comprobado que el momento del diagnóstico es una ocasión adecuada para tratar de modificar conductas relacionadas con los hábitos de vida saludables y empezar a aumentar los niveles de actividad física (3).

Si has realizado ejercicio físico antes, es probable que te cueste menos retomar la rutina de entrenamiento tras el diagnóstico, pero no dudes de que, tras la cirugía, y por supuesto durante el tratamiento, puedes realizar actividad física y debes evitar el sedentarismo.

Si por el contrario nunca has realizado ejercicio físico, a continuación, se describen algunas pautas para comenzar:

  • Realiza ejercicio físico con ropa cómoda y calzado deportivo para evitar cualquier tipo de lesión.
  • Realiza ejercicio físico después de dos horas de la última comida para evitar dolores estomacales y malestar abdominal durante el entrenamiento.
  • Aprovecha los momentos con más energía del día para realizar tu rutina de ejercicio físico.
  • Bebe agua antes, durante y después del entrenamiento. Durante el entrenamiento debes beber sorbos pequeños, pero frecuentemente, evitando beber mucha agua de un solo trago.
  • Evita las horas de máximo calor en épocas de verano. No tomes el sol en exceso durante el tratamiento de quimioterapia, intentando buscar zonas con sombra. Usa protección solar y ropa para cubrir el rostro o las zonas de exposición directa al sol, como la cara.
  • Comienza el ejercicio físico con un calentamiento de 10 minutos, esto es, haciendo la actividad de menor a mayor intensidad. Incluye movilidad en las articulaciones para prepararlas (ej. hacer rotaciones de hombros).

¡Recuerda que cualquier actividad física siempre es mejor que no hacer nada!

María Romero Elías, graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Referencias:
  1. Campbell, K. L., Winters-Stone, K. M., Wiskemann, J., May, A. M., Schwartz, A. L., Courneya, K. S., Zucker, D. S., Matthews, C. E., Ligibel, J. A., Gerber, L. H., Morris, G. S., Patel, A. V., Hue, T. F., Perna, F. M., & Schmitz, K. H. (2019). Exercise Guidelines for Cancer Survivors: Consensus Statement from International Multidisciplinary Roundtable. Medicine and science in sports and exercise51(11), 2375–2390. https://doi.org/10.1249/MSS.0000000000002116
  2. North J. (2014). Early intervention, parastomal hernia and quality of life: a research study. British journal of nursing (Mark Allen Publishing)23(5), S14–S18. https://doi.org/10.12968/bjon.2014.23.Sup5.S14
  3. Demark-Wahnefried, W., Aziz, N. M., Rowland, J. H., & Pinto, B. M. (2005). Riding the crest of the teachable moment: promoting long-term health after the diagnosis of cancer. Journal of clinical oncology23(24), 5814–5830. https://doi.org/10.1200/JCO.2005.01.230
Ansiedad y ejercicio físico en pacientes con cáncer colorrectal

Ansiedad y ejercicio físico en pacientes con cáncer colorrectal

Ansiedad y cáncer de colon

Los supervivientes de cáncer tienen en general niveles más altos de ansiedad y depresión, así como peor calidad de vida relacionada con la salud física y mental (1,2,3). En el caso del cáncer de colon, el 50% de los pacientes presenta ansiedad y/o depresión. Esto es debido a la carga psicológica asociada con la enfermedad, el diagnóstico y el dolor, pero también a los efectos secundarios del tratamiento (6,7,8); un 20% cumple los criterios clínicos de un trastorno de ansiedad (9,10).

«El 50% de
los pacientes
con cáncer colorrectal presenta ansiedad y/o depresión»

Concretamente, la ansiedad es una emoción que se caracteriza por un estado desagradable de agitación interna y normalmente se acompaña de un comportamiento nervioso que incluye caminar de un lado a otro, quejas somáticas y rumiación o sentimientos desagradables de temor por eventos anticipados (11). Hay que destacar que, con frecuencia, la ansiedad se asocia con un impacto negativo en las escalas de calidad de vida.

Ejercicio físico y ansiedad en cáncer colorrectal

El ejercicio físico tiene un papel muy importante en la gestión de la ansiedad en la población general. En el caso de personas con un diagnóstico previo de cáncer de colon y recto, el ejercicio va a mitigar, además, efectos secundarios, mejorando la función física y la calidad de vida. Todas esas ganancias específicas podrían también redundar en una menor ansiedad (12,13,14). Existe una gran evidencia científica con respecto al impacto que tiene el ejercicio sobre la ansiedad y depresión en este escenario, que se puede concretar en el periodo de tratamiento perioperatorio. En este sentido, la ansiedad y la depresión se reducen en los pacientes con cáncer colorrectal que hacen ejercicio durante el tratamiento adyuvante y aumentan los valores en calidad de vida (16,17,18,19).

Los beneficios asociados al ejercicio físico se producen por el entrenamiento de resistencia aeróbica (1), fuerza muscular (2) y flexibilidad (3). El ejercicio aeróbico o de resistencia aeróbica engloba toda aquella actividad física cíclica que se realice durante al menos 10 minutos a una intensidad moderada (caminar, correr, ir en bicicleta, nadar, etc.). Los pacientes con cáncer de colon y recto que están en tratamiento con quimioterapia pueden encontrar beneficios en la mejora de la ansiedad siguiendo un programa de ejercicios basado en caminar a intensidad moderada de 3 a 5 días a la semana y realizar ejercicios de flexibilidad unos 20-30 minutos al día.

Además, este tipo de entrenamiento puede contribuir a mejorar la fatiga y la depresión, así como el bienestar físico y emocional y la calidad de vida (15).

En cuanto al ejercicio de fuerza, este puede ser una herramienta eficaz en el manejo de la ansiedad y la depresión durante el tratamiento. Implica la contracción muscular y conduce a mejoras en la función muscular y la densidad ósea, puede hacerse con mancuernas o similar, bandas de resistencia o incluso el peso corporal (16).

Un estudio reciente aplicó un programa de promoción de cuidados del paciente para mejorar su salud en el que se incluía ejercicio físico, asesoramiento telefónico, exámenes regulares y actividades de atención. Durante las actividades de atención, todos los cuidadores recibieron recomendaciones sobre cómo ayudar a los pacientes a completar su ejercicio diario. Este estudio demostró la posible eficacia de este programa para disminuir ligeramente la ansiedad y la depresión (17).

Conviene recordar que los ejercicios respiratorios en sí mismos o en el contexto de disciplinas como el yoga pueden ser útiles en el manejo de la ansiedad. Es interesante destacar que también ayudarían en la gestión del dolor (18).

No obstante, la ansiedad, como otros síntomas que afectan a pacientes con cáncer, se beneficia del abordaje multidisciplinar, y cuando altera las rutinas diarias y afecta a la calidad de vida de la persona, puede ser necesario acudir a profesionales especializados en salud mental, para sumar en las acciones que el paciente está llevando a cabo para su control.

En conclusión, se debe recomendar ejercicio de fuerza y de resistencia a intensidad moderada antes, durante y después del tratamiento de quimioterapia para reducir la ansiedad en pacientes con cáncer colorrectal. La flexibilidad también debe incluirse en las sesiones de entrenamiento, así como los ejercicios de respiración, ya que podrían tener efecto antes de la operación para mejorar la ansiedad y el dolor postoperatorio.

María Romero Elías, doctora en Ejercicio Físico y Salud

Referencias:
  1. Elliott J, Fallows A, Staetsky L, Smith PWF, Foster CL, Maher EJ, et al. The health and well-being of cancer survivors in the UK: findings from a population-based survey. Br J Cancer. 2011;105:S11. 
  2. Ho, M., Ho, J. W. C., Fong, D. Y. T., Lee, C. F., Macfarlane, D. J., Cerin, E., Lee, A. M., Leung, S., Chan, W. Y. Y., Leung, I. P. F., Lam, S. H. S., Chu, N., Taylor, A. J., & Cheng, K. K. (2020). Effects of dietary and physical activity interventions on generic and cancer-specific health-related quality of life, anxiety, and depression in colorectal cancer survivors: a randomized controlled trial. Journal of cancer survivorship : research and practice14(4), 424–433. https://doi.org/10.1007/s11764-020-00864-0
  3. Richardson LC, Wingo PA, Zack MM, Zahran HS, King JB. Health-related quality of life in cancer survivors between ages 20 and 64 years. 2008;112(6):1380–1389
  4. American Cancer Society. (2020). Colorectal cancer facts and figures, 2020–2022
  5. American Cancer Society. (2021). Key statistics for colorectal cancer
  6. Avancini A, Pala V, Trestini I, Tregnago D, Mariani L, Sieri S, … Lanza M (2020). Exercise levels and preferences in cancer patients: A cross-sectional studyInternational Journal of Environmental Research and Public Health17(15), 5351. 10.3390/ijerph17155351 
  7. Hirschey, R., Nance, J., Hoover, R., Triglianos, T., Coffman, E., Horrell, L. N., Walker, J., Leak Bryant, A., & Valle, C. (2021). Physical Activity: A Systematic Review to Inform Nurse Recommendations During Treatment for Colorectal Cancer. Clinical journal of oncology nursing25(6), 697–705. https://doi.org/10.1188/21.CJON.697-705
  8. Mustian, K. M., Sprod, L. K., Janelsins, M., Peppone, L. J., & Mohile, S. (2012). Exercise Recommendations for Cancer-Related Fatigue, Cognitive Impairment, Sleep problems, Depression, Pain, Anxiety, and Physical Dysfunction: A Review. Oncology & hematology review8(2), 81–88. https://doi.org/10.17925/ohr.2012.08.2.81
  9. Stark D, Kiely M, Smith A, et al. Anxiety disorders in cancer patients: their nature, associations, and relation to quality of life. Journal of clinical oncology: official journal of the American Society of Clinical Oncology. 2002;20:3137–48
  10. Seligman MEP, Walker EF, Rosenhan DL. Abnormal Psychology. W.W. Norton & Company; New York, NY: 2001. [Google Scholar][Ref list]
  11. Balhareth, A., Aldossary, M.Y. & McNamara, D. Impact of physical activity and diet on colorectal cancer survivors’ quality of life: a systematic review. World J Surg Onc17, 153 (2019). https://doi.org/10.1186/s12957-019-1697-2
  12. Gao R, Yu T, Liu L, Bi J, Zhao H, Tao Y, … Guo L (2020). Exercise intervention for post-treatment colorectal cancer survivors: A systematic review and meta-analysisJournal of Cancer Survivorship14(6), 878–893. 10.1007/s11764-020-00900-z
  13. Courneya KS, Friedenreich CM, Quinney HA, et al. A randomized trial of exercise and quality of life in colorectal cancer survivors. European journal of cancer care. 2003;12:347–57
  14. American College of Sports Medicine. Thompson WR, Gordon NF, et al. ACSM’s guidelines for exercise testing and prescription.ed 8th Lippincott Williams & Wilkins; Philadelphia: 2010
  15. Li, J., & Liu, X. (2019). Incremental patient care program decreases anxiety, reduces depression and improves the quality of life in patients with colorectal cancer receiving adjuvant chemotherapy. Experimental and therapeutic medicine18(4), 2789–2798. https://doi.org/10.3892/etm.2019.7877
  16. Van Vulpen, J. K., Velthuis, M. J., Steins Bisschop, C. N., Travier, N., Van Den Buijs, B. J., Backx, F. J., Los, M., Erdkamp, F. L., Bloemendal, H. J., Koopman, M., De Roos, M. A., Verhaar, M. J., Ten Bokkel-Huinink, D., Van Der Wall, E., Peeters, P. H., & May, A. M. (2016). Effects of an Exercise Program in Colon Cancer Patients undergoing Chemotherapy. Medicine and science in sports and exercise48(5), 767–775. https://doi.org/10.1249/MSS.0000000000000855
  17. Alejo, L. B., Pagola-Aldazabal, I., Fiuza-Luces, C., Huerga, D., de Torres, M. V., Verdugo, A. S., Ortega Solano, M. J., Felipe, J. L., Lucia, A., & Ruiz-Casado, A. (2019). Exercise prehabilitation program for patients under neoadjuvant treatment for rectal cancer: A pilot study. Journal of cancer research and therapeutics15(1), 20–25. https://doi.org/10.4103/jcrt.JCRT_30_17
  18. Ozhanli, Y., & Akyuz, N. (2022). The Effect of Progressive Relaxation Exercise on Physiological Parameters, Pain and Anxiety Levels of Patients Undergoing Colorectal  Surgery: A Randomized Controlled Study. Journal of perianesthesia nursing : official journal of the American Society of PeriAnesthesia Nurses37(2), 238–246. https://doi.org/10.1016/j.jopan.2021.08.008
  19. Blair, C. K., McDougall, J. A., Chiu, V. K., Wiggins, C. L., Rajput, A., Harding, E. M., & Kinney, A. Y. (2019). Correlates of poor adherence to a healthy lifestyle among a diverse group of colorectal cancer survivors. Cancer causes & control: CCC30(12), 1327–1339. https://doi.org/10.1007/s10552-019-01241-8
Hábitos saludables en cáncer colorrectal

Hábitos saludables en cáncer colorrectal

Seguir unos hábitos saludables es fundamental para prevenir el cáncer colorrectal, pero también para mejorar la calidad de vida una vez nos han diagnosticado la enfermedad. El ejercicio físico y una buena alimentación tienen múltiples beneficios en el paciente con cáncer de colon y recto, entre los que se encuentra, por ejemplo, la mejora de la salud mental.

En el siguiente vídeo, Mauricio y Manuel nos cuentan su experiencia siguiendo hábitos saludables durante el proceso de su enfermedad.

Vivir con cáncer colorrectal

Vivir con cáncer colorrectal

El diagnóstico de cáncer de colon y recto puede ser un momento de gran impacto para la persona que lo recibe, ya que se trata de una enfermedad que interfiere de manera muy notable en la calidad de vida, no solo del paciente, sino también de su entorno.

En el siguiente vídeo, Mauricio y Manuel comparten cómo ha sido para ellos vivir con cáncer colorrectal.