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Preparar y afrontar la consulta con el oncólogo en cáncer colorrectal

Preparar y afrontar la consulta con el oncólogo en cáncer colorrectal

La primera consulta con el oncólogo es una de las visitas más importantes a las que tiene que enfrentarse el paciente con cáncer colorrectal. Es una situación a la que el paciente con cáncer de colon se expone con miedo e incertidumbre. Por ello, escribir las dudas o preguntar son dos de las estrategias más recomendadas.

En el siguiente vídeo, la Dra. Ruiz ofrece algunos consejos para afrontar la primera consulta con Oncología si te han diagnosticado cáncer de colon y recto.

Recomendaciones para realizar actividad física con cáncer colorrectal

Recomendaciones para realizar actividad física con cáncer colorrectal

Actividad física y cáncer de colon

Es habitual que tras el diagnóstico de cáncer colorrectal surjan dudas acerca de qué actividades se pueden seguir realizando y una de estas actividades es el ejercicio físico.

¿Puedo realizar ejercicio físico con cáncer de colon y recto? ¿Qué rutina debería seguir si quiero mejorar mi salud? María Romero ofrece algunas claves para realizar ejercicio físico con seguridad durante el proceso del cáncer colorrectal.

Alimentación saludable en cáncer colorrectal, ¿qué debo limitar?

Alimentación saludable en cáncer colorrectal, ¿qué debo limitar?

Un patrón de dieta saludable incluye alimentos a limitar

Seguir un patrón de alimentación saludable después del diagnóstico de cáncer colorrectal (CCR) nos va a ayudar a mantener un buen estado de salud y una mejor calidad de vida (1). Ya hemos hablado de qué alimentos y nutrientes debemos incluir, pero para considerar un patrón de dieta como saludable, también es importante tener en cuenta qué alimentos se deben limitar.

Varios estudios han observado que seguir un patrón dietético conocido como “occidental”, es decir, con un consumo elevado de carnes, principalmente carnes rojas y procesadas, cereales refinados, azúcares y dulces, puede influir negativamente en la salud de los pacientes con cáncer de colon y recto (2).

Para considerar un patrón de dieta como saludable, también es importante tener en cuenta qué alimentos se deben limitar

Recomendaciones nutricionales

1. Carnes rojas o procesadas

Existe una fuerte evidencia de que el consumo de carne roja aumenta el riesgo de cáncer colorrectal (3). Además, este consumo afecta negativamente a la salud general y se asocia con enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión o enfermedades cardiovasculares, entre otras (4). Por otra parte, sabemos que los pacientes con CCR tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades de este tipo (5), por lo que es importante mantener un consumo limitado de estos alimentos.

A veces existe cierta confusión a la hora de identificar qué productos en concreto se consideran carne roja y/o procesada, y esto dificulta seguir la recomendación de limitar su consumo, por lo que en este punto es interesante definir estos alimentos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS):

  • Carne roja es toda la carne que proviene del músculo de los mamíferos, incluyendo carne de res, ternera, cerdo (a excepción del lomo), cordero, caballo y cabra (6).
  • La carne procesada se refiere a la carne que ha sido transformada a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación. La mayoría de las carnes procesadas contienen carne de cerdo o de res, pero también pueden contener otras carnes rojas, aves (embutidos o fiambres de pollo y pavo), menudencias o subproductos cárnicos tales como la sangre (6).

2. Alcohol

Sabemos que el alcohol, al igual que ocurre con las carnes rojas y procesadas, es un factor de riesgo de cáncer colorrectal (3) así como para el desarrollo de otras enfermedades (7). Además, es interesante ser conscientes de que el consumo de alcohol también se asocia a deficiencia de algunos nutrientes (8), lo que podría llevar a un peor estado de salud.

3. Alimentos ultraprocesados

Una de las pautas dietéticas de la American Cancer Society (ACS) para la prevención de cáncer es mantener o conseguir un peso corporal saludable, sin embargo, el seguimiento de esta recomendación no solo se ha asociado a prevención, sino que también se ha relacionado con una supervivencia más prolongada en pacientes con cáncer de colon y recto (9).

Para llevar a cabo este objetivo de mantener o conseguir un peso corporal saludable es importante limitar el consumo de alimentos muy calóricos y que a su vez tienen baja calidad nutricional. Este tipo de alimentos son, por ejemplo, la comida rápida, bollería, chocolatinas, galletas, snacks tipo patatas fritas, refrescos y otras bebidas azucaradas…, productos que, por lo general, tienen un contenido muy elevado en grasas de baja calidad, azúcares o sal, y que a su vez son pobres en vitaminas, minerales o fibra.

La mezcla de estas características hace que sean alimentos muy palatables (es decir, que sean gratos al paladar) aunque con bajo poder saciante, lo que conlleva un consumo de muchas calorías, incluso con porciones pequeñas, pero al poco tiempo de haberlas ingerido, se vuelve a sentir hambre y necesidad de comer de nuevo. Esto ocurre sobre todo con los alimentos con alto contenido de azúcar o harinas refinadas y bajo contenido en fibra (bollería, dulces, bebidas azucaradas…).

Por otro lado, el consumo habitual de estos alimentos, además de asociarse con sobrepeso y obesidad, podría estar desplazando el consumo de otras opciones de alimentos más nutritivos que sí son necesarios para mantener un estado de salud adecuado.

4. Azúcar

Continuando con los alimentos con alto contenido en azúcar, el consumo habitual de estos produce niveles elevados de glucosa en sangre. En algunos estudios se ha observado que esta glucosa elevada de forma habitual o la presencia de diabetes podrían influir de forma negativa en estos pacientes (10). Además, tanto los niveles altos de glucosa en sangre de forma continuada como la presencia de diabetes son indicadores de inflamación (11), situación que también tendría un efecto perjudicial en la salud.

Es importante aclarar que alimentos como la miel, panela, azúcar moreno o azúcar integral, etc. producen los mismos efectos en el organismo que el azúcar blanco, por lo que también se recomienda limitar su consumo.

5. Suplementos dietéticos y multivitamínicos

La necesidad del uso de suplementos dietéticos o multivitamínicos es una de las dudas más habituales que suelen tener los pacientes con cáncer colorrectal, incluso muchos de ellos, en el intento de mejorar su estado de salud, comienzan a tomar este tipo de productos sin prescripción médica. Existe poca evidencia al respecto y es un tema controvertido, pero el uso de algunos de estos productos podría ser contraproducente e interferir con los tratamientos, por lo que la recomendación actual de algunas de las asociaciones más relevantes y de referencia, como la World Cancer Research Fund (WCRF) o la American Cancer Society (ACS), es evitar este tipo de suplementos y satisfacer las necesidades nutricionales a partir de los alimentos, salvo que lo prescriba el médico de manera individual (12).

En resumen, de la misma manera que es importante incluir alimentos que tienen un efecto positivo en la salud y que son necesarios para cubrir nuestras necesidades nutricionales (frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y semillas, lácteos, alimentos que aporten proteínas como las carnes blancas, pescados y mariscos, huevos o legumbres), también es importante evitar el consumo de otros que podrían repercutir de forma negativa en esta, como las carnes rojas y procesadas, el alcohol, los alimentos ultraprocesados y alimentos con alto contenido en azúcar.

Ana Jiménez García, dietista-nutricionista

Referencias:
  1. Balhareth A, Aldossary MY, McNamara D. Impact of physical activity and diet on colorectal cancer survivors’ quality of life: A systematic review. World J Surg Oncol. 2019;17(1):1–12.
  2. Jeffrey A. Meyerhardt, MD, MPH; Donna Niedzwiecki, PhD; Donna Hollis, MS; Dr. Leonard B. Saltz; Frank B. Hu, MD, PhD; Dr. Robert J. Mayer; Dr. Heidi Nelson; Renaud Whittom, MD, FRCPC; Alexander Hantel, MD; James Thomas, MD; Charles S. Fuchs, MD M. Association of Dietary Patterns With Cancer Recurrence and Survival in Patients With Stage III Colon Cancer. JAMA. 2007;298(7):754–64.
  3. World Cancer Research Fund. Diet, nutrition, physical activity and colorectal cancer. Contin Updat Proj. 2018;1–62.
  4. Micha R, Wallace SK, Mozaffarian D. Red and processed meat consumption and risk of incident coronary heart disease, stroke, and diabetes mellitus: A systematic review and meta-analysis. Circulation. 2010;121(21):2271–83.
  5. Van Blarigan EL, Meyerhardt JA. Role of Physical Activity and Diet After Colorectal Cancer Diagnosis. J Clin Oncol. 2015;33(16):1825–34.
  6. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer evalúa el consumo de la carne roja y de la carne procesada [Internet]. 2015 [cited 2022 Feb 28]. Available from: https://apps.who.int/mediacentre/news/releases/2015/cancer-red-meat/es/index.html
  7. Organization WH. Global Status Report on Alcohol and Health. 2018.
  8. Leo MA, Lieber CS. Alcohol, vitamin A, and β-carotene: Adverse interactions, including hepatotoxicity and carcinogenicity. Am J Clin Nutr. 1999;69(6):1071–85.
  9. Cheng E, Ou F, Ma C, Spiegelman D, Zhang S, Zhou X. Diet- and Lifestyle-Based Prediction Models to Estimate Cancer Recurrence and Death in Patients With Stage III Colon Cancer ( CALGB 89803 / Alliance ). J Clin Oncol. 2022;40(7):740–51.
  10. Yang Y, Mauldin PD, Ebeling M, Hulsey TC, Liu B, Thomas MB, et al. Effect of metabolic syndrome and its components on recurrence and survival in colon cancer patients. Cancer. 2013;119(8):1512–20.
  11. Fung TT, Kashambwa R, Sato K, Chiuve SE, Fuchs CS, Wu K, et al. Post diagnosis diet quality and colorectal cancer survival in women. PLoS One. 2014;9(12):1–13.
  12. Doyle C, Kushi LH, Byers T, Courneya KS, Demark-Wahnefried W, Grant B, et al. Nutrition and Physical Activity During and After Cancer Treatment: An American Cancer Society Guide for Informed Choices. CA Cancer J Clin. 2006;56(6):323–53.

Importancia de los hábitos saludables en cáncer colorrectal

Importancia de los hábitos saludables en cáncer colorrectal

Hábitos saludables y cáncer colorrectal

La evidencia ha demostrado que un estilo de vida saludable en personas con cáncer colorrectal es fundamental para mejorar su calidad de vida. Contar con un entrenamiento planificado y seguir una buena alimentación son dos aspectos que influyen directamente en la salud de los pacientes con cáncer de colon y recto.

En el siguiente vídeo de Oncolon, la Doctora Ana Ruiz habla sobre la importancia de los hábitos saludables en el cáncer colorrectal para llevar mejor la enfermedad.

Mantenerse activo durante el proceso del cáncer colorrectal

Mantenerse activo durante el proceso del cáncer colorrectal

La importancia de mantenerse activo con cáncer de colon y recto

Son diversos los estudios que tratan sobre los beneficios de ejercicio físico en la salud, tanto en personas sanas como en aquellas que padecen una enfermedad. En el caso del cáncer colorrectal, se ha demostrado que los pacientes que se mantienen activos tienen una mejor calidad de vida. En este artículo te lo contamos.

Actividad física vs. ejercicio físico

La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que resulta en un gasto de energía. Se caracteriza por la frecuencia, duración e intensidad con la que se realiza, y puede acumularse dentro de los siguientes dominios: recreación (Ej. Toda la que se hace en el tiempo libre, como pasear, hacer la compra, etc.), ocupación (Ej. Un reponedor/a hace más actividad física generalmente que un oficinista), transporte (Ej. El ejercicio que se realiza en los desplazamientos al trabajo) y doméstico (Ej. Planchar, barrer, cocinar, etc.).

Por otro lado, el ejercicio físico hace referencia a la actividad física que se planifica, se estructura y se repite con el objetivo de mejorar o mantener una buena forma física (1). Lo más recomendable es incluir:

1. Entrenamiento de resistencia cardiorrespiratoria (capacidad de resistir a un esfuerzo durante un tiempo determinado): como caminar, correr, bicicleta, esquiar, nadar, etc.

2. Fuerza muscular (entrenamiento contra una resistencia que puede ser el propio peso corporal o mediante elementos como gomas, mancuernas, máquinas, etc.): se puede empezar con el propio peso corporal, y seguir con gomas y bandas elásticas o utilizando peso externo como mancuernas o barras.

3. Sin olvidar las cualidades de flexibilidad (ejercicios para mejorar la amplitud de movimiento o de estiramiento con la finalidad de mantener la elasticidad de los músculos y la posibilidad de movimiento de las articulaciones) y equilibrio (ejercicios que aumentan la capacidad de comprender dónde se encuentra tu cuerpo en el espacio y cómo moverlo en consecuencia). Estos dos últimos podrían reducir la prevalencia de caídas.

Beneficios del ejercicio físico en pacientes con cáncer

El ejercicio físico se ha asociado con múltiples beneficios en la salud de pacientes con cáncer, reduciendo las probabilidades de morir por cualquier causa (2). Concretamente, los pacientes de cáncer colorrectal que realizan ejercicio físico durante el proceso del cáncer tienen mejor pronóstico y supervivencia (3), lo que se traduce en tener más probabilidades de vivir más tiempo y en mejores condiciones en cuanto a calidad de vida. Además, esto sucede independientemente de la práctica que se haya realizado antes del diagnóstico del cáncer.

No obstante, hay que tener en cuenta que, aunque el ejercicio físico es seguro y fiable durante el tratamiento (4), existen algunas contraindicaciones que obligarían a abandonar y retomarlo en otro momento. Estas son:

  • Dolor o hinchazón en las articulaciones.
  • Fatiga extrema, náuseas/vómitos, mareos o respiración acortada.
  • Sudor frío, presión en el pecho o un síntoma nuevo que antes no había tenido.
  • Fiebre o calambres en los músculos.

Sedentarismo y cáncer colorrectal

Durante el tratamiento del cáncer colorrectal, y después de finalizarlo, es recomendable evitar el sedentarismo, ya que se ha demostrado que tiene perjuicios para la salud (8). Esto incluye pasar excesivo tiempo sentado, viendo la televisión, usando el ordenador (u otro entretenimiento basado en pantallas) o dentro de un vehículo, entre otras actividades.

No obstante, es completamente normal que durante todo el proceso de la enfermedad la persona se sienta con más o menos energía, ya que ésta depende, no solo de su condición física previa, sino también del diagnóstico, del momento en el ciclo o incluso del número de ciclos administrados. Por ello, es fundamental aprovechar los momentos del día de mayor energía para seguir un plan de entrenamiento. Incluso en los días que se sientan con menos energía, sería recomendable realizar todas las actividades diarias que desee. ¿Por qué esto es importante? Porque cuanta más actividad física se haga, menor será la fatiga y la debilidad muscular, lo que mejorará la calidad de vida, así como la posibilidad de superar la enfermedad.

Como esta tarea a veces puede parecer complicada, te dejamos una serie de recomendaciones para aumentar tus niveles de actividad física durante el proceso del cáncer, según el Instituto Nacional sobre Envejecimiento de Estados Unidos (National Institute of Aging):

1. Utiliza los elementos que tengas por casa para realizar ejercicios de fuerza (Ej. Puedes utilizar botellas de agua como peso).

2. Si utilizas el coche/moto, intenta aparcar en una zona más alejada de tu destino.

3. Si usas el transporte público, puedes bajarte una/dos/tres paradas antes con el fin de incrementar el número de pasos diarios.

¿Quieres incrementar el número de pasos? Puedes hacerlo con las estrategias que te proponemos a continuación:

  • Sube y baja las escaleras de tu casa un par de veces más para fortalecer las piernas y mejorar la resistencia.
  • Trata de realizar los recados a pie en lugar de usar el coche.
  • Cuando estés hablando por teléfono, ponte de pie y haz unos cuantos levantamientos de piernas o ponte  de puntillas para fortalecer estas.
  • Aprovecha los momentos en los que te sientas con mayor energía para moverte. Cualquier actividad física que realices es mejor que no hacer nada.
  • Evita tiempos muy prolongados de sedentarismo. Por ejemplo, mediante paseos por casa entre cada rato de reposo.

En conclusión, el ejercicio físico es fundamental durante todo el proceso del cáncer, antes, durante y después del tratamiento. Cualquier actividad física es mejor que no hacer nada, pero debes intentar mantenerte activo durante el mayor tiempo posible. Con pequeñas dosis de ejercicio al inicio y una progresión individualizada, obtendrás beneficios que te ayudarán a llevar mejor la enfermedad.

María Romero Elías, graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Referencias:
  1. Caspersen, C. J., Powell, K. E., & Christenson, G. M. (1985). Physical activity, exercise, and physical fitness: definitions and distinctions for health-related research. Public Health Reports100(2), 126–131.
  2. Wu, W., Guo, F., Ye, J., Li, Y., Shi, D., Fang, D., Guo, J., & Li, L. (2016). Pre- and post-diagnosis physical activity is associated with survival benefits of colorectal cancer patients: a systematic review and meta-analysis. Oncotarget, 7(32), 52095–52103. https://doi.org/10.18632/oncotarget.10603
  3. Jeon, J., Sato, K., Niedzwiecki, D., Ye, X., Saltz, L. B., Mayer, R. J., Mowat, R. B., Whittom, R., Hantel, A., Benson, A., Wigler, D. S., Atienza, D., Messino, M., Kindler, H., Venook, A., Fuchs, C. S., & Meyerhardt, J. A. (2013). Impact of physical activity after cancer diagnosis on survival in patients with recurrent colon cancer: Findings from CALGB 89803/Alliance. Clinical Colorectal Cancer12(4), 233–238. https://doi.org/10.1016/j.clcc.2013.06.005
  4. Singh, B., Hayes, S. C., Spence, R. R., Steele, M. L., Millet, G. Y., & Gergele, L. (2020). Exercise and colorectal cancer: a systematic review and meta-analysis of exercise safety, feasibility and effectiveness. The International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity17(1), 122. https://doi.org/10.1186/s12966-020-01021-7
  5. Mishra, S. I., Scherer, R. W., Snyder, C., Geigle, P. M., Berlanstein, D. R., & Topaloglu, O. (2012). Exercise interventions on health-related quality of life for people with cancer during active treatment. The Cochrane Database of Systematic Reviews2012(8), CD008465. https://doi.org/10.1002/14651858.CD008465.pub2
  6. Van Vulpen, J. K., Velthuis, M. J., Steins Bisschop, C. N., Travier, N., Van Den Buijs, B. J., Backx, F. J., Los, M., Erdkamp, F. L., Bloemendal, H. J., Koopman, M., De Roos, M. A., Verhaar, M. J., Ten Bokkel-Huinink, D., Van Der Wall, E., Peeters, P. H., & May, A. M. (2016). Effects of an Exercise Program in Colon Cancer Patients undergoing Chemotherapy. Medicine and Science in Sports and Exercise48(5), 767–775. https://doi.org/10.1249/MSS.0000000000000855
  7. Demark-Wahnefried, W., Rogers, L. Q., Alfano, C. M., Thomson, C. A., Courneya, K. S., Meyerhardt, J. A., Stout, N. L., Kvale, E., Ganzer, H., & Ligibel, J. A. (2015). Practical clinical interventions for diet, physical activity, and weight control in cancer survivors. A Cancer Journal for Clinicians65(3), 167–189. https://doi.org/10.3322/caac.21265
  8. Owen, N., Healy, G. N., Matthews, C. E., & Dunstan, D. W. (2010). Too much sitting: the population health science of sedentary behavior. Exercise and Sport Sciences.