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Recomendaciones para entrenar con una ostomía

Recomendaciones para entrenar con una ostomía

A pesar de que pueden surgir diferentes inseguridades, entrenar con un estoma es seguro. Es importante tener en cuenta una serie de recomendaciones para entrenar con una ostomía, como las que nos cuenta María Romero en este vídeo, pero más allá de estas, no debes tener miedo a realizar actividad física.

En el siguiente vídeo de Oncolon, te detallamos todos estos aspectos además de una serie de consejos para empezar o continuar a realizar ejercicio con una ostomía.

Retomar la actividad física con cáncer colorrectal

Retomar la actividad física con cáncer colorrectal

Son muchas las dudas que pueden surgir a partir de un diagnóstico de cáncer colorrectal. Por ejemplo, «si era una persona activa antes de la enfermedad, ¿puedo realizar actividad física?», «¿y qué pasa si he dejado de hacer ejercicio?»

En el siguiente vídeo, María Romero detalla algunas pautas para retomar la actividad física con cáncer colorrectal para que vuelvas a realizar actividad física de forma segura.

¿Cómo iniciarse en el ejercicio físico con cáncer colorrectal?

¿Cómo iniciarse en el ejercicio físico con cáncer colorrectal?

Tal vez nunca hayas realizado actividad física anteriormente, pero esto no debería ser una excusa para dejar a un lado el ejercicio cuando se recibe un diagnóstico de cáncer colorrectal, pues es una práctica que ha demostrado numerosos beneficios durante el proceso de la enfermedad independientemente de si se ha realizado con anterioridad.

En el siguiente vídeo, María Romero ofrece las claves para iniciarse en el ejercicio físico con cáncer colorrectal y así disipar las dudas que puedan surgir alrededor de este asunto.

Recomendaciones para realizar actividad física con cáncer colorrectal

Recomendaciones para realizar actividad física con cáncer colorrectal

Actividad física y cáncer de colon

Es habitual que tras el diagnóstico de cáncer colorrectal surjan dudas acerca de qué actividades se pueden seguir realizando y una de estas actividades es el ejercicio físico.

¿Puedo realizar ejercicio físico con cáncer de colon y recto? ¿Qué rutina debería seguir si quiero mejorar mi salud? María Romero ofrece algunas claves para realizar ejercicio físico con seguridad durante el proceso del cáncer colorrectal.

Ejercicio físico durante el cáncer colorrectal: necesidades y recomendaciones

Ejercicio físico durante el cáncer colorrectal: necesidades y recomendaciones

Como demuestra la evidencia, la práctica de ejercicio físico es beneficiosa durante el proceso del cáncer colorrectal. Aunque es importante adaptar esta práctica a las circunstancias individuales de cada persona, existen una serie de necesidades y recomendaciones generales que podrían ayudarte a ser más activo. En este artículo te lo contamos.

Recomendaciones de actividad física en cáncer colorrectal

Las recomendaciones de actividad física para pacientes que están pasando por un proceso oncológico son (1):

1. Actividad física aeróbica: La recomendación en la actualidad es intentar conseguir 150-300 minutos de actividad moderada-vigorosa, recordando que en general cuanto más ejercicio mejor y cuanto más intenso mejor. También puedes combinar intervalos de actividad física moderada y vigorosa durante la sesión de ejercicio.

Para obtener los beneficios asociados a este tipo de actividad, es necesario realizar al menos 10 minutos continuados de actividad física aeróbica. No obstante, si nunca has realizado actividad física, consulta con tu especialista en ejercicio físico y continúa leyendo para obtener algunas pautas para su puesta en marcha.

2. Ejercicios de fuerza: Aunque el ejercicio debe estar individualizado, esto es, estar adaptado a las necesidades particulares y la condición física de cada persona, según las guías de referencia, la fuerza muscular debe realizarse al menos dos veces a la semana, con series de entre 8 y 15 repeticiones al 60% de 1RM (mínimo).

Como la mayoría de las personas no conocemos nuestro 1RM para cada ejercicio de fuerza, se puede trabajar por sensaciones. Esto significaría seleccionar un peso con el que podamos realizar un número de repeticiones que nos canse, pero que siempre podamos realizar dos repeticiones más. Se recomienda empezar con series largas de entrenamiento (más repeticiones) y menos peso, hacia menor número de repeticiones incrementando el peso de las pesas.

Por ejemplo: hago 13 repeticiones con un peso de 5Kg, pero las dos últimas repeticiones me han costado mucho esfuerzo y casi no puedo terminarlas. Esto no sería correcto, deberíamos bajar un poco el peso para poder hacer esas 13 repeticiones con seguridad e incluso que nos quedara fuerza para hacer 2 repeticiones más.

3. Ejercicios de flexibilidad: Son ejercicios de estiramiento de las diferentes zonas musculares con la finalidad de mantener la elasticidad de los músculos y la amplitud de cada movimiento de las articulaciones. Los ejercicios de flexibilidad deben dar una sensación de «tensión con comodidad».

Ostomía y actividad física

Para los pacientes que tienen una ostomía, existen pautas para una práctica de actividad física segura y eficaz (1):

  • Vaciar la bolsa de ostomía antes de comenzar el ejercicio.
  • Comenzar los ejercicios de fuerza con poca resistencia y progresar lentamente bajo la guía de profesionales capacitados en el ejercicio. Es muy importante realizar los ejercicios con una técnica correcta de ejecución de los movimientos.
  • Evitar el uso de una maniobra de Valsalva (aguantar en apnea mientras se ejecutan los movimientos de fuerza).
  • Modificar cualquier ejercicio básico que cause una presión intraabdominal excesiva, es decir, una sensación de presión o un abultamiento en el abdomen.
  • Si tienes una ileostomía, tienes un mayor riesgo de deshidratación. Asegúrate de beber antes, durante y después del ejercicio.
  • Si practicas deportes de contacto, o donde existe riesgo de un golpe en la ostomía, puedes usar un protector/escudo de ostomía.

Recuerda que no hacer ejercicio físico no te prevendrá de una hernia, mientras que realizar un plan para el fortalecimiento abdominal puede reducir significativamente el riesgo de hernia paraestomal (2). Se recomienda esperar a que esté cicatrizada la herida (seis a nueve semanas), aunque es aconsejable consultarlo con tu estomaterapeuta y/o especialista en ejercicio para comenzar lo antes posible.

¿Cómo identifico en qué intensidad de ejercicio estoy?

La intensidad puede controlarse de diferentes maneras. Una de las formas más sencillas y prácticas es mediante el test del habla” (3). Este indica que, si sientes que te cuesta mantener una conversación, es decir, tienes una respiración entrecortada, estarás en una actividad física de intensidad moderada. Sin embargo, si jadeas o te cuesta mucho emitir cualquier palabra, la intensidad de la actividad habrá aumentado, denominándose actividad física vigorosa. Esta intensidad es la que más beneficios tiene para la salud cardiovascular y para mejorar la salud del paciente.

El test del habla indica que, si sientes que te cuesta mantener una conversación, estarás en una actividad física de intensidad moderada

Un buen entrenamiento debe contar con todas las intensidades y debe estar planificado e individualizado para conseguir los objetivos para la salud. Por ejemplo: si estás caminando, puedes aumentar la intensidad para alcanzar más beneficios ¿Cómo? Aumentando la velocidad, subiendo rampas o escalones e incluso llevando algún peso adicional en el cuerpo (ej. una mochila).

El estilo de vida activo implica evitar el sedentarismo que se asocia con enfermedades y decremento de la salud. No hay que olvidar que puede coexistir el sedentarismo con el cumplimiento de las recomendaciones de AF. Es decir, se puede hacer una hora al día de actividad física moderada y/o vigorosa, pero pasar el resto del día sentado. Para evitar esto, y si no fuera posible, intenta hacer pausas activas, esto es intentar levantarte del sofá/silla cada un tiempo para romper esos ciclos prolongados de sedentarismo.

¿Cuándo y cómo empezar si nunca he hecho ejercicio físico?

Lo ideal es empezar lo antes posible. Se ha comprobado que el momento del diagnóstico es una ocasión adecuada para tratar de modificar conductas relacionadas con los hábitos de vida saludables y empezar a aumentar los niveles de actividad física (3).

Si has realizado ejercicio físico antes, es probable que te cueste menos retomar la rutina de entrenamiento tras el diagnóstico, pero no dudes de que, tras la cirugía, y por supuesto durante el tratamiento, puedes realizar actividad física y debes evitar el sedentarismo.

Si por el contrario nunca has realizado ejercicio físico, a continuación, se describen algunas pautas para comenzar:

  • Realiza ejercicio físico con ropa cómoda y calzado deportivo para evitar cualquier tipo de lesión.
  • Realiza ejercicio físico después de dos horas de la última comida para evitar dolores estomacales y malestar abdominal durante el entrenamiento.
  • Aprovecha los momentos con más energía del día para realizar tu rutina de ejercicio físico.
  • Bebe agua antes, durante y después del entrenamiento. Durante el entrenamiento debes beber sorbos pequeños, pero frecuentemente, evitando beber mucha agua de un solo trago.
  • Evita las horas de máximo calor en épocas de verano. No tomes el sol en exceso durante el tratamiento de quimioterapia, intentando buscar zonas con sombra. Usa protección solar y ropa para cubrir el rostro o las zonas de exposición directa al sol, como la cara.
  • Comienza el ejercicio físico con un calentamiento de 10 minutos, esto es, haciendo la actividad de menor a mayor intensidad. Incluye movilidad en las articulaciones para prepararlas (ej. hacer rotaciones de hombros).

¡Recuerda que cualquier actividad física siempre es mejor que no hacer nada!

María Romero Elías, graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Referencias:
  1. Campbell, K. L., Winters-Stone, K. M., Wiskemann, J., May, A. M., Schwartz, A. L., Courneya, K. S., Zucker, D. S., Matthews, C. E., Ligibel, J. A., Gerber, L. H., Morris, G. S., Patel, A. V., Hue, T. F., Perna, F. M., & Schmitz, K. H. (2019). Exercise Guidelines for Cancer Survivors: Consensus Statement from International Multidisciplinary Roundtable. Medicine and science in sports and exercise51(11), 2375–2390. https://doi.org/10.1249/MSS.0000000000002116
  2. North J. (2014). Early intervention, parastomal hernia and quality of life: a research study. British journal of nursing (Mark Allen Publishing)23(5), S14–S18. https://doi.org/10.12968/bjon.2014.23.Sup5.S14
  3. Demark-Wahnefried, W., Aziz, N. M., Rowland, J. H., & Pinto, B. M. (2005). Riding the crest of the teachable moment: promoting long-term health after the diagnosis of cancer. Journal of clinical oncology23(24), 5814–5830. https://doi.org/10.1200/JCO.2005.01.230
Mantenerse activo durante el proceso del cáncer colorrectal

Mantenerse activo durante el proceso del cáncer colorrectal

La importancia de mantenerse activo con cáncer de colon y recto

Son diversos los estudios que tratan sobre los beneficios de ejercicio físico en la salud, tanto en personas sanas como en aquellas que padecen una enfermedad. En el caso del cáncer colorrectal, se ha demostrado que los pacientes que se mantienen activos tienen una mejor calidad de vida. En este artículo te lo contamos.

Actividad física vs. ejercicio físico

La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que resulta en un gasto de energía. Se caracteriza por la frecuencia, duración e intensidad con la que se realiza, y puede acumularse dentro de los siguientes dominios: recreación (Ej. Toda la que se hace en el tiempo libre, como pasear, hacer la compra, etc.), ocupación (Ej. Un reponedor/a hace más actividad física generalmente que un oficinista), transporte (Ej. El ejercicio que se realiza en los desplazamientos al trabajo) y doméstico (Ej. Planchar, barrer, cocinar, etc.).

Por otro lado, el ejercicio físico hace referencia a la actividad física que se planifica, se estructura y se repite con el objetivo de mejorar o mantener una buena forma física (1). Lo más recomendable es incluir:

1. Entrenamiento de resistencia cardiorrespiratoria (capacidad de resistir a un esfuerzo durante un tiempo determinado): como caminar, correr, bicicleta, esquiar, nadar, etc.

2. Fuerza muscular (entrenamiento contra una resistencia que puede ser el propio peso corporal o mediante elementos como gomas, mancuernas, máquinas, etc.): se puede empezar con el propio peso corporal, y seguir con gomas y bandas elásticas o utilizando peso externo como mancuernas o barras.

3. Sin olvidar las cualidades de flexibilidad (ejercicios para mejorar la amplitud de movimiento o de estiramiento con la finalidad de mantener la elasticidad de los músculos y la posibilidad de movimiento de las articulaciones) y equilibrio (ejercicios que aumentan la capacidad de comprender dónde se encuentra tu cuerpo en el espacio y cómo moverlo en consecuencia). Estos dos últimos podrían reducir la prevalencia de caídas.

Beneficios del ejercicio físico en pacientes con cáncer

El ejercicio físico se ha asociado con múltiples beneficios en la salud de pacientes con cáncer, reduciendo las probabilidades de morir por cualquier causa (2). Concretamente, los pacientes de cáncer colorrectal que realizan ejercicio físico durante el proceso del cáncer tienen mejor pronóstico y supervivencia (3), lo que se traduce en tener más probabilidades de vivir más tiempo y en mejores condiciones en cuanto a calidad de vida. Además, esto sucede independientemente de la práctica que se haya realizado antes del diagnóstico del cáncer.

No obstante, hay que tener en cuenta que, aunque el ejercicio físico es seguro y fiable durante el tratamiento (4), existen algunas contraindicaciones que obligarían a abandonar y retomarlo en otro momento. Estas son:

  • Dolor o hinchazón en las articulaciones.
  • Fatiga extrema, náuseas/vómitos, mareos o respiración acortada.
  • Sudor frío, presión en el pecho o un síntoma nuevo que antes no había tenido.
  • Fiebre o calambres en los músculos.

Sedentarismo y cáncer colorrectal

Durante el tratamiento del cáncer colorrectal, y después de finalizarlo, es recomendable evitar el sedentarismo, ya que se ha demostrado que tiene perjuicios para la salud (8). Esto incluye pasar excesivo tiempo sentado, viendo la televisión, usando el ordenador (u otro entretenimiento basado en pantallas) o dentro de un vehículo, entre otras actividades.

No obstante, es completamente normal que durante todo el proceso de la enfermedad la persona se sienta con más o menos energía, ya que ésta depende, no solo de su condición física previa, sino también del diagnóstico, del momento en el ciclo o incluso del número de ciclos administrados. Por ello, es fundamental aprovechar los momentos del día de mayor energía para seguir un plan de entrenamiento. Incluso en los días que se sientan con menos energía, sería recomendable realizar todas las actividades diarias que desee. ¿Por qué esto es importante? Porque cuanta más actividad física se haga, menor será la fatiga y la debilidad muscular, lo que mejorará la calidad de vida, así como la posibilidad de superar la enfermedad.

Como esta tarea a veces puede parecer complicada, te dejamos una serie de recomendaciones para aumentar tus niveles de actividad física durante el proceso del cáncer, según el Instituto Nacional sobre Envejecimiento de Estados Unidos (National Institute of Aging):

1. Utiliza los elementos que tengas por casa para realizar ejercicios de fuerza (Ej. Puedes utilizar botellas de agua como peso).

2. Si utilizas el coche/moto, intenta aparcar en una zona más alejada de tu destino.

3. Si usas el transporte público, puedes bajarte una/dos/tres paradas antes con el fin de incrementar el número de pasos diarios.

¿Quieres incrementar el número de pasos? Puedes hacerlo con las estrategias que te proponemos a continuación:

  • Sube y baja las escaleras de tu casa un par de veces más para fortalecer las piernas y mejorar la resistencia.
  • Trata de realizar los recados a pie en lugar de usar el coche.
  • Cuando estés hablando por teléfono, ponte de pie y haz unos cuantos levantamientos de piernas o ponte  de puntillas para fortalecer estas.
  • Aprovecha los momentos en los que te sientas con mayor energía para moverte. Cualquier actividad física que realices es mejor que no hacer nada.
  • Evita tiempos muy prolongados de sedentarismo. Por ejemplo, mediante paseos por casa entre cada rato de reposo.

En conclusión, el ejercicio físico es fundamental durante todo el proceso del cáncer, antes, durante y después del tratamiento. Cualquier actividad física es mejor que no hacer nada, pero debes intentar mantenerte activo durante el mayor tiempo posible. Con pequeñas dosis de ejercicio al inicio y una progresión individualizada, obtendrás beneficios que te ayudarán a llevar mejor la enfermedad.

María Romero Elías, graduada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte

Referencias:
  1. Caspersen, C. J., Powell, K. E., & Christenson, G. M. (1985). Physical activity, exercise, and physical fitness: definitions and distinctions for health-related research. Public Health Reports100(2), 126–131.
  2. Wu, W., Guo, F., Ye, J., Li, Y., Shi, D., Fang, D., Guo, J., & Li, L. (2016). Pre- and post-diagnosis physical activity is associated with survival benefits of colorectal cancer patients: a systematic review and meta-analysis. Oncotarget, 7(32), 52095–52103. https://doi.org/10.18632/oncotarget.10603
  3. Jeon, J., Sato, K., Niedzwiecki, D., Ye, X., Saltz, L. B., Mayer, R. J., Mowat, R. B., Whittom, R., Hantel, A., Benson, A., Wigler, D. S., Atienza, D., Messino, M., Kindler, H., Venook, A., Fuchs, C. S., & Meyerhardt, J. A. (2013). Impact of physical activity after cancer diagnosis on survival in patients with recurrent colon cancer: Findings from CALGB 89803/Alliance. Clinical Colorectal Cancer12(4), 233–238. https://doi.org/10.1016/j.clcc.2013.06.005
  4. Singh, B., Hayes, S. C., Spence, R. R., Steele, M. L., Millet, G. Y., & Gergele, L. (2020). Exercise and colorectal cancer: a systematic review and meta-analysis of exercise safety, feasibility and effectiveness. The International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity17(1), 122. https://doi.org/10.1186/s12966-020-01021-7
  5. Mishra, S. I., Scherer, R. W., Snyder, C., Geigle, P. M., Berlanstein, D. R., & Topaloglu, O. (2012). Exercise interventions on health-related quality of life for people with cancer during active treatment. The Cochrane Database of Systematic Reviews2012(8), CD008465. https://doi.org/10.1002/14651858.CD008465.pub2
  6. Van Vulpen, J. K., Velthuis, M. J., Steins Bisschop, C. N., Travier, N., Van Den Buijs, B. J., Backx, F. J., Los, M., Erdkamp, F. L., Bloemendal, H. J., Koopman, M., De Roos, M. A., Verhaar, M. J., Ten Bokkel-Huinink, D., Van Der Wall, E., Peeters, P. H., & May, A. M. (2016). Effects of an Exercise Program in Colon Cancer Patients undergoing Chemotherapy. Medicine and Science in Sports and Exercise48(5), 767–775. https://doi.org/10.1249/MSS.0000000000000855
  7. Demark-Wahnefried, W., Rogers, L. Q., Alfano, C. M., Thomson, C. A., Courneya, K. S., Meyerhardt, J. A., Stout, N. L., Kvale, E., Ganzer, H., & Ligibel, J. A. (2015). Practical clinical interventions for diet, physical activity, and weight control in cancer survivors. A Cancer Journal for Clinicians65(3), 167–189. https://doi.org/10.3322/caac.21265
  8. Owen, N., Healy, G. N., Matthews, C. E., & Dunstan, D. W. (2010). Too much sitting: the population health science of sedentary behavior. Exercise and Sport Sciences.