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¿Qué funciones desempeña un profesional especialista en ejercicio físico y cáncer?

¿Qué funciones desempeña un profesional especialista en ejercicio físico y cáncer?

Funciones del profesional del ejercicio en cáncer colorrectal

El ejercicio físico está cada vez más presente en el día a día de las personas y los profesionales de la actividad física y del deporte tienen la competencia y capacidad para llevar a cabo las tareas relacionadas con la prescripción de ejercicio físico en poblaciones con patologías como el cáncer colorrectal (1). Entre otras funciones, corresponde al preparador físico la preparación, el asesoramiento, la planificación, el desarrollo y la evaluación técnico-científica de actividades físico-deportivas y ejercicios físicos orientados a la mejora de la calidad de vida y salud.

En este sentido, el paciente puede confiar en los profesionales que le rodean, así como reconocer en qué manera pueden ayudarle durante el transcurso de la enfermedad. Los profesionales en ejercicio físico desempeñan numerosas funciones para mejorar la calidad de vida de los pacientes de cáncer de colon y recto, más allá de la prescripción de la actividad física a lo largo del tratamiento oncológico. Sin embargo, el médico debería ser la primera persona que indique la importancia del ejercicio físico durante el proceso oncológico, ya que esto mejoraría el proceso de captación y adherencia de los pacientes (2).

«Los pacientes con cáncer colorrectal pueden mejorar su calidad de vida con la ayuda de un profesional especialista en ejercicio físico»

No obstante, los estudios apuntan que solo el 9% de las enfermeras de Oncología y del 19% al 23% de los médicos de Oncología derivan a los pacientes con cáncer a la programación de ejercicios (3,4). Además, la mayoría de los pacientes oncológicos no cumplen con las recomendaciones de actividad física (5), lo que hace aún más importante la necesidad de implementar programas educativos y motivacionales en esta población.

Las instituciones políticas y de salud pública reconocen la necesidad de estrechar la brecha entre el conocimiento y la práctica de ejercicio físico en la población oncológica (6,7), ya que el ejercicio físico mejora la supervivencia y la calidad de vida en pacientes de cáncer colorrectal (8); incluso, según las investigaciones, los pacientes se sienten capaces y tienen intención para practicarlo (9,10,11). Sin embargo, hasta la fecha, en los centros de salud y hospitales de España no existen servicios de soporte al ejercicio físico, ni puestos de trabajo para ello, ni tampoco está integrada la derivación de los pacientes a centros especializados de forma sistemática durante el tratamiento oncológico (12), aunque las investigaciones apunten que las intervenciones son más efectivas cuando se trabaja con un equipo multidisciplinar (13,14,15). Los profesionales en ejercicio físico pueden ayudar a los pacientes en la mejora de su calidad de vida y salud mediante las funciones que describimos a continuación (16).

Valoración del paciente con cáncer colorrectal

Una vez que se obtiene la información clínica del paciente con cáncer de colon y recto, ofrecida por el personal sanitario, el especialista en ejercicio debe realizar una valoración de la condición física; así como una entrevista motivacional para conocer sus preferencias y experiencia previa relacionada con el ejercicio físico. Con esta información, se establecerán los objetivos individuales a corto, medio y largo plazo (los cuales deben ajustarse a lo largo del tiempo) y se diseñará el plan de entrenamiento específico teniendo en cuenta el tratamiento oncológico (cirugía, quimioterapia, radioterapia, etc.).

Aunque existen efectos secundarios generales, el impacto individual en la calidad de vida de las personas con cáncer colorrectal puede variar. Por ello, es fundamental adaptar el ejercicio físico a los momentos/ciclos de tratamiento, pues la fatiga, la neuropatía periférica en manos y pies y alteraciones en el sistema digestivo pueden condicionar la práctica de ejercicio. En este sentido, conocer los momentos de más energía de cada paciente es fundamental para que los niveles de actividad física se incrementen.

  • Ejemplo: paciente que tiene un tratamiento de quimioterapia mediante infusor durante 46 horas notará más acentuados los efectos secundarios cuando se retire el infusor de quimioterapia.

Papel del profesional del ejercicio en el hospital

Además de los objetivos relacionados con la prescripción de la actividad física, los profesionales del ejercicio que trabajen con pacientes en colaboración con un hospital también pueden ayudar a estos y al equipo médico en los siguientes aspectos:

  • Pasar tiempo con los pacientes durante las horas entre las múltiples citas. Lo ideal sería que pudieran entrenar durante el tiempo entre citas que pasan en las salas de espera o incluso durante las largas horas de toma de quimioterapia. Sin embargo, este también puede ser un buen momento para promover estilos de vida saludable ofreciendo información científica sobre los beneficios de la práctica de actividad física.

  • Ofrecer un servicio único y específico dentro del hospital. Cada vez son más las publicaciones científicas que hacen referencia a la necesidad de incluir expertos en la materia para mejorar los niveles de actividad física y la salud del paciente oncológico. Muchos pacientes no tienen información técnica sobre cuál es el papel fundamental del ejercicio durante el tratamiento oncológico. El hecho de que exista una persona especialista en ejercicio físico dentro del hospital accesible para el paciente podría facilitar que el paciente comprendiera la gran importancia del papel del ejercicio durante la enfermedad, especialmente si el equipo médico también reconoce este aspecto.
  • Mejorar el conocimiento sobre los beneficios del ejercicio físico en el personal sanitario. Profesionales en ejercicio pueden ayudar en la mejora del conocimiento del personal sanitario que rodea al paciente (cirujanos, oncólogos, médicos de cabecera, enfermeras, etc.) sobre diferentes aspectos de la actividad física en población oncológica. Esto también facilitará que el paciente sienta una coherencia entre los mensajes que recibe por todo el equipo, incrementando sus estilos de vida saludable y mejorando sus niveles de actividad física.
  • Facilitar la comunicación con el equipo médico. En ocasiones, los pacientes no pueden contactar fácilmente con el equipo médico, ya sea por una saturación del sistema sanitario o simplemente porque no son atendidos sin citas previas. En este sentido, los profesionales del ejercicio integrados en el equipo multidisciplinar pueden contactar con los pacientes y con el equipo médico para facilitar la comunicación entre paciente y médico en casos de gran importancia. Ese contacto podría ayudarles a gestionar mejor sus efectos secundarios. Ejemplo: una paciente que de repente siente un efecto secundario del tratamiento que no es lo natural o es distinto a lo que le han dicho que podría sucederle. Especialistas en ejercicio y cáncer conocen cuáles son los efectos secundarios habituales y su implicación en la vida cotidiana.
  • Ayudar con el uso de las nuevas tecnologías. Cada vez son más las propuestas de ejercicio virtual. Los profesionales en ejercicio pueden ayudar a los pacientes con el manejo de las nuevas tecnologías, lo que favorecerá la participación en actividad física de los pacientes (16).

María Romero Elías, doctora en Ejercicio Físico y Salud

Referencias:
  1. Ley 1/2019, de 27 de febrero, de modificación de la Ley 6/2016, de 24 de noviembre, por la que se ordena el ejercicio de las profesiones del deporte en la Comunidad de Madrid. 27 de febrero de 2019. B.O.C.M. 55 (11-13
  2. Avancini, A., Tregnago, D., Rigatti, L., Sartori, G., Yang, L., Trestini, I., Bonaiuto, C., Milella, M., Pilotto, S., & Lanza, M. (2020). Factors Influencing Physical Activity in Cancer Patients During Oncological Treatments: A Qualitative Study. Integrative Cancer Therapies, 19. https://doi.org/10.1177/1534735420971365.
  3. Nyrop, K. A., Deal, A. M., Williams, G. R., Guerard, E. J., Pergolotti, M., & Muss, H. B. (2016). Physical activity communication between oncology providers and patients with early-stage breast, colon, or prostate cancer. Cancer, 122(3), 470–476. https://doi.org/10.1002/CNCR.29786.
  4. Webb, J., Foster, J., & Poulter, E. (2016). Increasing the frequency of physical activity very brief advice for cancer patients. Development of an intervention using the behaviour change wheel. Public Health, 133, 45–56. https://doi.org/10.1016/J.PUHE.2015.12.009
  5. Blanchard, C. M., Courneya, K. S., & Stein, K. (2008). Cancer survivors’ adherence to lifestyle behavior recommendations and associations with health-related quality of life: Results from the American Cancer Society’s SCS-II. Journal of Clinical Oncology, 26(13), 2198–2204. https://doi.org/10.1200/JCO.2007.14.6217.
  6. Brown, J. C., & Schmitz, K. H. (2014). The Prescription or Proscription of Exercise in Colorectal Cancer Care. Medicine and Science in Sports and Exercise, 46(12), 2202. https://doi.org/10.1249/MSS.0000000000000355.
  7. Mina, D. S., Sabiston, C. M., Au, D., Fong, A. J., Capozzi, L. C., Langelier, D., Chasen, M., Chiarotto, J., Tomasone, J. R., Jones, J. M., Chang, E., & Culos-Reed, S. N. (2018). Connecting people with cancer to physical activity and exercise programs: a pathway to create accessibility and engagement. Current Oncology, 25(2), 149. https://doi.org/10.3747/CO.25.3977
  8. Singh, B., Hayes, S. C., Spence, R. R., Steele, M. L., Millet, G. Y., & Gergele, L. (2020). Exercise and colorectal cancer: a systematic review and meta-analysis of exercise safety, feasibility and effectiveness. The International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, 17(1), 122. https://doi.org/10.1186/S12966-020-01021-7
  9. Courneya, K. S., Friedenreich, C. M., Quinney, H. A., Fields, A. L. A., Jones, L. W., & Fairey, A. S. (2004). Predictors of adherence and contamination in a randomized trial of exercise in colorectal cancer survivors. Psycho-Oncology, 13(12), 857–866. https://doi.org/10.1002/PON.802
  10. Courneya, K. S., & Friedenreich, C. M. (1997). Determinants of exercise during colorectal cancer treatment: an application of the theory of planned behavior. Oncology Nursing Forum, 24(10), 1715–1723. https://europepmc.org/article/med/9399270
  11. Romero-Elías, M., González-Cutre, D., Beltrán-Carrillo, V. J., & Cervelló, E. (2017). Factors that promote or hinder physical activity participation in patients with colorectal cancer: A systematic review. Psychology, Society & Education, 9(2), 201–226. https://doi.org/10.25115/PSYE.V9I2.698.
  12. Brown, J. C., Winters-Stone, K., Lee, A., & Schmitz, K. H. (2012). Cancer, Physical Activity, and Exercise. Comprehensive Physiology, 2(4), 2775. https://doi.org/10.1002/CPHY.C120005.
  13. de Lyon, A. T. C., Neville, R. D., & Armour, K. M. (2016). The Role of Fitness Professionals in Public Health: A Review of the Literature. Https://Doi.Org/10.1080/00336297.2016.1224193, 69(3), 313–330. https://doi.org/10.1080/00336297.2016.1224193
  14. Warburton, D. E. R., & Bredin, S. S. D. (2009). The Importance of Qualified Exercise Professionals in Canada. The Health & Fitness Journal of Canada, 2(2), 18–22. https://doi.org/10.14288/HFJC.V2I2.48
  15. Schmitz, K. H., Campbell, A. M., Stuiver, M. M., Pinto, B. M., Schwartz, A. L., Morris, G. S., Ligibel, J. A., Cheville, A., Galvão, D. A., Alfano, C. M., Patel, A. v., Hue, T., Gerber, L. H., Sallis, R., Gusani, N. J., Stout, N. L., Chan, L., Flowers, F., Doyle, C., … Matthews, C. E. (2019). Exercise is Medicine in Oncology: Engaging clinicians to help patients move through cancer. CA: A Cancer Journal for Clinicians, 69(6), 468. https://doi.org/10.3322/CAAC.21579
  16. Gonzalo-Encabo, P., Wilson, R. L., Kang, D. W., Normann, A. J., & Dieli-Conwright, C. M. (2022). Exercise oncology during and beyond the COVID-19 pandemic: Are virtually supervised exercise interventions a sustainable alternative? Critical Reviews in Oncology/Hematology, 174, 103699. https://doi.org/10.1016/J.CRITREVONC.2022.103699
    Control del dolor e higiene postural en cáncer colorrectal

    Control del dolor e higiene postural en cáncer colorrectal

    Cuidar la postura de los pacientes con cáncer de colon

    La postura se define como la posición de todo el cuerpo, o de un segmento del cuerpo, en relación con la gravedad, siendo el resultado del equilibrio entre las fuerzas musculares antigravitatorias y la gravedad (1). La postura será, por tanto, una lucha constante contra diferentes fuerzas (como la gravedad) por mantener el equilibrio de manera automática e inconsciente (2,3).

    La postura puede ser estática o dinámica en función de la presencia de movimiento y dependerá de multitud de factores, como son los culturales, genéticos, profesionales, pautas de comportamiento, estructuras anatómicas (como el oído interno, el cerebelo, la corteza cerebral), receptores táctiles de la piel, visuales, articulares y musculares, entre otros (1). Esta ristra de elementos nos hace darnos cuenta de lo complejo de su estudio y de su modificación.

    En lo que se refiere al cáncer colorrectal, es posible que, durante ciertos tratamientos, como durante la cirugía o la radioterapia, se produzcan diferentes cicatrices o retracciones de los tejidos que, de manera anatómica o involuntaria, afecten a la postura de los pacientes con cáncer colorrectal. No solo eso, sino que los cambios producidos en la imagen corporal, especialmente en los pacientes más jóvenes, implican modificaciones en su vida privada, familiar, social, laboral, así como en la higiene postural (4–6).

    Higiene postural y cáncer colorrectal

    Así pues, entenderemos como higiene postural la necesidad de realizar una postura óptima para realizar una tarea. La “mala” higiene postural sería aquella utilizada durante la vida cotidiana, con la que la probabilidad de ocasionarnos algún tipo de lesión estaría aumentada.

    A día de hoy no existen estudios que examinen el efecto terapéutico o de prevención de la higiene postural en pacientes con cáncer colorrectal. Sin embargo, parece lógico pensar que una correcta postura nos ayudará en la recuperación durante las diferentes fases de la rehabilitación de las personas con cáncer de colon y recto, especialmente en presencia de resecciones o heridas no completamente cerradas con el objetivo de evitar que se vuelvan a abrir. Además, deberemos evitar posturas que aumenten el dolor o que puedan favorecer el mismo.

    «Evitar una mala higiene postural es beneficioso durante la rehabilitación en cáncer colorrectal»

    Mantener una buena una postura es un factor clave en el desarrollo de dolor, ayudando a reducir episodios relacionados con el mismo. Para ello, es recomendable:

    • Realizar cambios posturales frecuentes.
    • Evitar largos periodos de inactividad y sedentarismo.

    Aunque por fortuna las resecciones quirúrgicas cada vez son menos invasivas, es posible que la presencia de cicatrices pueda limitar la extensión de la columna, necesaria, por ejemplo, para el proceso óptimo de la marcha. Vigilar el estado de la cicatriz, evitando la adherencia de la misma al tejido subcutáneo para que no sea dolorosa ni limite el movimiento, será importante para la calidad de vida de los pacientes.

    Programa de flexibilidad en pacientes con cáncer de colon

    La hipervigilancia y la sensibilidad exacerbada a las sensaciones corporales, como por ejemplo por cicatrices o inseguridades si el paciente ha sufrido una colostomía, frecuentemente alimentan el pensamiento catastrofista, fomentando dolor en la zona. Estos mecanismos pueden favorecer incluso dolores de origen neuromusculoesquelético en zonas próximas, como la región lumbar. Es, por tanto, imprescindible realizar un programa de flexibilidad y movilidad progresiva para ganar confianza en los diferentes rangos articulares de manera segura.

    Muchos pacientes además contarán con kinesiofobia o miedo al movimiento. Este tipo de síndromes motores puede favorecer la presencia excesiva de posturas de sedestación (estar sentado durante un periodo largo de tiempo), por lo que empezar a moverse prestando atención a diferentes elementos, como la amplitud de ciertos rangos articulares, supervisados por un profesional con el objetivo de aumentar la confianza y calidad de vida de las personas con cáncer de colon y recto, es una tarea que debe ser explorada. Además, muchos pacientes refieren molestias en la zona anal o perianal en la sedestación, por lo que consejos como evitar cruzarse de piernas, repartir el peso en los dos isquiones (parte inferior de la pelvis sobre la que nos apoyamos al sentarnos) o utilizar cojines que eviten el aumento de presión en zonas específicas pueden ser de ayuda en estos pacientes.

    Por otro lado, la fatiga que muchas veces acompaña a las personas con cáncer colorrectal favorece la falta de movilidad articular, que podría favorecer las limitaciones posturales. Estos pacientes se pueden beneficiar también de la presencia de material específico para mejorar el confort y el descanso, como sillas, reposapiés o cojines, obteniendo con ellos un mayor descanso, especialmente durante las fases del sueño.

    Alejandro Álvarez Bustos, fisioterapeuta.

    Referencias:
    1. Carini F, Mazzola M, Fici C, Palmeri S, Messina M, Damiani P, et al. Posture and posturology, anatomical and physiological profiles: overview and current state of art. Acta Bio Medica : Atenei Parmensis 2017;88:11. https://doi.org/10.23750/ABM.V88I1.5309.
    2. Diener HC, Dichgans J. On the role of vestibular, visual and somatosensory information for dynamic postural control in humans. Prog Brain Res 1988;76:253–62. https://doi.org/10.1016/S0079-6123(08)64512-4.
    3. Hwang S, Agada P, Kiemel T, Jeka JJ. Identification of the Unstable Human Postural Control System. Front Syst Neurosci 2016;10. https://doi.org/10.3389/FNSYS.2016.00022.
    4. Palomero-Rubio R, Pedraz-Marcos A, María Palmar-Santos A. Approaching the experience of people through the process of a colostomy. Enfermería Clínica (English Edition) 2018;28:81–8. https://doi.org/10.1016/j.enfcli.2017.12.004.
    5. Ma N, Harvey J, Stewart J, Andrews L, Hill AG. THE EFFECT OF AGE ON THE QUALITY OF LIFE OF PATIENTS LIVING WITH STOMAS: A PILOT STUDY. ANZ Journal of Surgery 2007;77:883–5. https://doi.org/10.1111/J.1445-2197.2007.04265.X.
    6. Ortiz-Rivas MK, Moreno-Pérez NE, Vega-Macías HD, Jiménez-González M de J, Navarro-Elías M de G. Nivel de adaptación de la autoimagen y mecanismos de defensa en ancianos con estoma complicado. Enfermería Clínica 2014;24:339–44. https://doi.org/10.1016/J.ENFCLI.2014.07.006.
    7. Saraceni N, Kent P, Ng L, Campbell A, Straker L, O’Sullivan P. To Flex or Not to Flex? Is There a Relationship Between Lumbar Spine Flexion During Lifting and Low Back Pain? A Systematic Review With Meta-analysis. J Orthop Sports Phys Ther 2020;50:121–30. https://doi.org/10.2519/JOSPT.2020.9218.
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