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¿Cómo iniciarse en el ejercicio físico con cáncer colorrectal?

¿Cómo iniciarse en el ejercicio físico con cáncer colorrectal?

Tal vez nunca hayas realizado actividad física anteriormente, pero esto no debería ser una excusa para dejar a un lado el ejercicio cuando se recibe un diagnóstico de cáncer colorrectal, pues es una práctica que ha demostrado numerosos beneficios durante el proceso de la enfermedad independientemente de si se ha realizado con anterioridad.

En el siguiente vídeo, María Romero ofrece las claves para iniciarse en el ejercicio físico con cáncer colorrectal y así disipar las dudas que puedan surgir alrededor de este asunto.

¿Qué puedo hacer yo con cáncer colorrectal?

¿Qué puedo hacer yo con cáncer colorrectal?

Cómo afrontar el diagnóstico de cáncer de colon y recto

Todas las personas tenemos la asombrosa capacidad de poder afrontar situaciones de todo tipo. En este sentido, detrás de estados emocionales depresivos o pasivos está la percepción de ser incapaces de hacer nada: la persona se encuentra indefensa frente a las circunstancias (como un diagnóstico de cáncer colorrectal (CCR)) y experimenta ansiedad, tristeza, estados depresivos y paralización conductual, etc. y esto se da tanto si esa indefensión es real y objetiva como si creemos que nada podemos hacer, en una especie de indefensión aprendida.

Ante cualquier suceso impactante, con muy alta carga emocional, estamos programados para dar dos tipos de respuesta y así afrontar la situación: lucha o huida. Y aunque de forma espontánea la primera respuesta sea una de las dos, aquí podemos traducirlas como afrontar las situaciones de forma activa o pasiva.

Es como si nos preguntáramos en una primera valoración de la situación (por ejemplo, tener cáncer de colon y recto): ¿Qué está pasando en mi entorno? Y poco después nos hiciéramos una segunda valoración: ¿Tengo recursos para superarlo?

«¿Qué está pasando en mi entorno? ¿Tengo recursos para superarlo?»

De las respuestas que se den a estas valoraciones se derivan conductas activas o pasivas, es decir, una manera de afrontar el problema buscando alguna alternativa de actuación o tener una aceptación pasiva de lo que ocurre.

¿Qué puedo hacer tras el diagnóstico de cáncer colorrectal?

Uno de los principales factores responsable del malestar, de la ansiedad y la tristeza es la sensación de falta de control sobre nuestra vida y sobre nuestra enfermedad. Tener la percepción de que somos nosotros quienes controlamos una situación, o que al menos podemos hacer algo para aliviarla, nos hace sentirnos más seguros y tranquilos.

Tras recibir un diagnóstico de cáncer colorrectal, es frecuente preguntarse: ¿y ahora qué…?

  • ¿Esperar pacientemente acontecimientos y a la espera de lo que los médicos digan?
  • ¿Optar por la participación activa y ver qué cosas puedo hacer?

Lo más beneficioso ahora es salir del bloqueo emocional tras el impacto del diagnóstico y conocer las circunstancias que conlleva la enfermedad, centrarme en qué cosas puedo hacer y no tanto en las que no puedo. Sería como preguntarse:

«¿Qué puede hacer mi cuerpo más fuerte, más resistente? ¿Qué puede hacer mi mente más inteligentemente optimista? ¿Qué puede hacerme más resiliente

De todo esto se deriva la importancia de estar informado sobre la enfermedad. Cuando te sientas preparado, infórmate a través de tus oncólogos y en plataformas/webs fiables y especializadas. Y no es conveniente sobreinformarse ni comparar unos casos con otros: cada persona y cada enfermedad son distintas.

Las personas podemos tomar alguna acción que palíe o atenúe las circunstancias de la vida. Al menos, hay dos áreas vitales donde actuar: el nivel emocional y el nivel social.

Nivel emocional

Es frecuente que las emociones y los sentimientos dolorosos se agolpen y amenacen con teñir la vida de gris. No podemos evitar tenerlos, pero lo que sí podemos hacer es regular su intensidad, lo que empieza por aceptar que vamos a tener emociones contradictorias. El amor es tan humano como el odio, la solidaridad como el egoísmo, la esperanza como el desespero… así como el cerebro pertenece al mundo de lo lógico, lo racional, las emociones son ilógicas y a veces irracionales, lo que no significa que estemos a su merced.

Expresar sentimientos tanto negativos como positivos, pedir apoyo, hacer peticiones a los demás sobre cómo nos gustaría que nos trataran, son tareas que pueden hacernos este periodo más leve. Las emociones que no se expresan corren el riesgo de derivar en algún trastorno o aumentar el estrés y la ansiedad innecesariamente. Si resulta difícil expresarlas, un buen comienzo es darle un nombre a lo que sentimos. Elegir la palabra que lo defina mejor: tristeza, melancolía, enfado, esperanza, agradecimiento, etc. y ponerlo en una frase en primera persona del singular. Así uno se apropia de la emoción y puede regular su intensidad.  

Y aunque ya sabemos que el optimismo, la risa o las coles de Bruselas no curan la enfermedad, una actitud abierta, esperanzada y colaboradora con el tratamiento, sí mejora nuestro ánimo e influye en la capacidad de afrontar esta situación.

Nivel social

  • ¿Contarlo o no contarlo?

Todas las personas tienen derecho a elegir cómo viven la enfermedad. Es una decisión personal, individual e incuestionable, aunque conviene tener en cuenta las consecuencias de decirlo o no decirlo a los demás.

Si decides que vas a hablar de ello, te vas a sentir liberado, vas a poder expresar tus sentimientos cuando los experimentes, y vas a evitar tener que utilizar eufemismos que pueden hacer que crezca el problema… pero en tu cabeza.

Si decides que no vas a hablar de ello, pues tienes derecho, te resta la posibilidad de expresar sentimientos (que no significa no sentirlos), pones una barrera al apoyo de los demás y se corre el riesgo de provocar una conspiración de silencio.

  • ¿Y si soy familiar?

Conviene evitar la llamada conspiración del silencio, o sea, mantener ocultos los sentimientos, no hablar de nada que tenga que ver con el cáncer, mostrar un ánimo falsamente optimista, llorar solo cuando no nos vean, etc.

En la creencia de que, si no se habla del mal, no puede hacernos mal. Hay que permitir la expresión de malestar emocional, dudas, temores, etc. ya que, para asimilar su problema, necesita oportunidades en las que expresar esos temores.

El cáncer colorrectal es una enfermedad silenciosa pero no muda, y tampoco depende su evolución de que hablemos o no de ella.

Tener un fuerte apoyo social hace la recuperación mucho más rápida y eficaz. En ese sentido, participar e integrarse en organizaciones de pacientes permite tener una indudable mejoría emocional. Sentirse acompañado, entendido, realizar y compartir actividades. Aclarar dudas y temores y, por qué no, aportar a otras personas los recursos que a uno le han sido útiles. Todas estas acciones generan apoyo social y estabilidad afectiva.

Adoptar un papel activo en el cáncer de colon y recto

Es conveniente informarse del estado y la afectación personal de la enfermedad, adoptar un papel activo y participativo, evitar catastrofismos inútiles, así como identificar y expresar nuestras emociones para regular su intensidad y afrontarlas mejor. Una actitud abierta y optimista inteligente ayuda a sentirse emocionalmente aliviado.

Comunicarse abiertamente con personas que puedan comprender y apoyar, le resulta útil a muchas personas en situaciones similares. Compartir y escuchar experiencias de grupos de afectados por la enfermedad permite relativizar y aumentar el optimismo responsable.

José Luis Vázquez Leñero, Especialista en Psicología Clínica.

Preparar y afrontar la consulta con el oncólogo en cáncer colorrectal

Preparar y afrontar la consulta con el oncólogo en cáncer colorrectal

La primera consulta con el oncólogo es una de las visitas más importantes a las que tiene que enfrentarse el paciente con cáncer colorrectal. Es una situación a la que el paciente con cáncer de colon se expone con miedo e incertidumbre. Por ello, escribir las dudas o preguntar son dos de las estrategias más recomendadas.

En el siguiente vídeo, la Dra. Ruiz ofrece algunos consejos para afrontar la primera consulta con Oncología si te han diagnosticado cáncer de colon y recto.

Recomendaciones para realizar actividad física con cáncer colorrectal

Recomendaciones para realizar actividad física con cáncer colorrectal

Actividad física y cáncer de colon

Es habitual que tras el diagnóstico de cáncer colorrectal surjan dudas acerca de qué actividades se pueden seguir realizando y una de estas actividades es el ejercicio físico.

¿Puedo realizar ejercicio físico con cáncer de colon y recto? ¿Qué rutina debería seguir si quiero mejorar mi salud? María Romero ofrece algunas claves para realizar ejercicio físico con seguridad durante el proceso del cáncer colorrectal.

Alimentación saludable en cáncer colorrectal, ¿qué debo limitar?

Alimentación saludable en cáncer colorrectal, ¿qué debo limitar?

Un patrón de dieta saludable incluye alimentos a limitar

Seguir un patrón de alimentación saludable después del diagnóstico de cáncer colorrectal (CCR) nos va a ayudar a mantener un buen estado de salud y una mejor calidad de vida (1). Ya hemos hablado de qué alimentos y nutrientes debemos incluir, pero para considerar un patrón de dieta como saludable, también es importante tener en cuenta qué alimentos se deben limitar.

Varios estudios han observado que seguir un patrón dietético conocido como “occidental”, es decir, con un consumo elevado de carnes, principalmente carnes rojas y procesadas, cereales refinados, azúcares y dulces, puede influir negativamente en la salud de los pacientes con cáncer de colon y recto (2).

Para considerar un patrón de dieta como saludable, también es importante tener en cuenta qué alimentos se deben limitar

Recomendaciones nutricionales

1. Carnes rojas o procesadas

Existe una fuerte evidencia de que el consumo de carne roja aumenta el riesgo de cáncer colorrectal (3). Además, este consumo afecta negativamente a la salud general y se asocia con enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión o enfermedades cardiovasculares, entre otras (4). Por otra parte, sabemos que los pacientes con CCR tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades de este tipo (5), por lo que es importante mantener un consumo limitado de estos alimentos.

A veces existe cierta confusión a la hora de identificar qué productos en concreto se consideran carne roja y/o procesada, y esto dificulta seguir la recomendación de limitar su consumo, por lo que en este punto es interesante definir estos alimentos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS):

  • Carne roja es toda la carne que proviene del músculo de los mamíferos, incluyendo carne de res, ternera, cerdo (a excepción del lomo), cordero, caballo y cabra (6).
  • La carne procesada se refiere a la carne que ha sido transformada a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación. La mayoría de las carnes procesadas contienen carne de cerdo o de res, pero también pueden contener otras carnes rojas, aves (embutidos o fiambres de pollo y pavo), menudencias o subproductos cárnicos tales como la sangre (6).

2. Alcohol

Sabemos que el alcohol, al igual que ocurre con las carnes rojas y procesadas, es un factor de riesgo de cáncer colorrectal (3) así como para el desarrollo de otras enfermedades (7). Además, es interesante ser conscientes de que el consumo de alcohol también se asocia a deficiencia de algunos nutrientes (8), lo que podría llevar a un peor estado de salud.

3. Alimentos ultraprocesados

Una de las pautas dietéticas de la American Cancer Society (ACS) para la prevención de cáncer es mantener o conseguir un peso corporal saludable, sin embargo, el seguimiento de esta recomendación no solo se ha asociado a prevención, sino que también se ha relacionado con una supervivencia más prolongada en pacientes con cáncer de colon y recto (9).

Para llevar a cabo este objetivo de mantener o conseguir un peso corporal saludable es importante limitar el consumo de alimentos muy calóricos y que a su vez tienen baja calidad nutricional. Este tipo de alimentos son, por ejemplo, la comida rápida, bollería, chocolatinas, galletas, snacks tipo patatas fritas, refrescos y otras bebidas azucaradas…, productos que, por lo general, tienen un contenido muy elevado en grasas de baja calidad, azúcares o sal, y que a su vez son pobres en vitaminas, minerales o fibra.

La mezcla de estas características hace que sean alimentos muy palatables (es decir, que sean gratos al paladar) aunque con bajo poder saciante, lo que conlleva un consumo de muchas calorías, incluso con porciones pequeñas, pero al poco tiempo de haberlas ingerido, se vuelve a sentir hambre y necesidad de comer de nuevo. Esto ocurre sobre todo con los alimentos con alto contenido de azúcar o harinas refinadas y bajo contenido en fibra (bollería, dulces, bebidas azucaradas…).

Por otro lado, el consumo habitual de estos alimentos, además de asociarse con sobrepeso y obesidad, podría estar desplazando el consumo de otras opciones de alimentos más nutritivos que sí son necesarios para mantener un estado de salud adecuado.

4. Azúcar

Continuando con los alimentos con alto contenido en azúcar, el consumo habitual de estos produce niveles elevados de glucosa en sangre. En algunos estudios se ha observado que esta glucosa elevada de forma habitual o la presencia de diabetes podrían influir de forma negativa en estos pacientes (10). Además, tanto los niveles altos de glucosa en sangre de forma continuada como la presencia de diabetes son indicadores de inflamación (11), situación que también tendría un efecto perjudicial en la salud.

Es importante aclarar que alimentos como la miel, panela, azúcar moreno o azúcar integral, etc. producen los mismos efectos en el organismo que el azúcar blanco, por lo que también se recomienda limitar su consumo.

5. Suplementos dietéticos y multivitamínicos

La necesidad del uso de suplementos dietéticos o multivitamínicos es una de las dudas más habituales que suelen tener los pacientes con cáncer colorrectal, incluso muchos de ellos, en el intento de mejorar su estado de salud, comienzan a tomar este tipo de productos sin prescripción médica. Existe poca evidencia al respecto y es un tema controvertido, pero el uso de algunos de estos productos podría ser contraproducente e interferir con los tratamientos, por lo que la recomendación actual de algunas de las asociaciones más relevantes y de referencia, como la World Cancer Research Fund (WCRF) o la American Cancer Society (ACS), es evitar este tipo de suplementos y satisfacer las necesidades nutricionales a partir de los alimentos, salvo que lo prescriba el médico de manera individual (12).

En resumen, de la misma manera que es importante incluir alimentos que tienen un efecto positivo en la salud y que son necesarios para cubrir nuestras necesidades nutricionales (frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y semillas, lácteos, alimentos que aporten proteínas como las carnes blancas, pescados y mariscos, huevos o legumbres), también es importante evitar el consumo de otros que podrían repercutir de forma negativa en esta, como las carnes rojas y procesadas, el alcohol, los alimentos ultraprocesados y alimentos con alto contenido en azúcar.

Ana Jiménez García, dietista-nutricionista

Referencias:
  1. Balhareth A, Aldossary MY, McNamara D. Impact of physical activity and diet on colorectal cancer survivors’ quality of life: A systematic review. World J Surg Oncol. 2019;17(1):1–12.
  2. Jeffrey A. Meyerhardt, MD, MPH; Donna Niedzwiecki, PhD; Donna Hollis, MS; Dr. Leonard B. Saltz; Frank B. Hu, MD, PhD; Dr. Robert J. Mayer; Dr. Heidi Nelson; Renaud Whittom, MD, FRCPC; Alexander Hantel, MD; James Thomas, MD; Charles S. Fuchs, MD M. Association of Dietary Patterns With Cancer Recurrence and Survival in Patients With Stage III Colon Cancer. JAMA. 2007;298(7):754–64.
  3. World Cancer Research Fund. Diet, nutrition, physical activity and colorectal cancer. Contin Updat Proj. 2018;1–62.
  4. Micha R, Wallace SK, Mozaffarian D. Red and processed meat consumption and risk of incident coronary heart disease, stroke, and diabetes mellitus: A systematic review and meta-analysis. Circulation. 2010;121(21):2271–83.
  5. Van Blarigan EL, Meyerhardt JA. Role of Physical Activity and Diet After Colorectal Cancer Diagnosis. J Clin Oncol. 2015;33(16):1825–34.
  6. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer evalúa el consumo de la carne roja y de la carne procesada [Internet]. 2015 [cited 2022 Feb 28]. Available from: https://apps.who.int/mediacentre/news/releases/2015/cancer-red-meat/es/index.html
  7. Organization WH. Global Status Report on Alcohol and Health. 2018.
  8. Leo MA, Lieber CS. Alcohol, vitamin A, and β-carotene: Adverse interactions, including hepatotoxicity and carcinogenicity. Am J Clin Nutr. 1999;69(6):1071–85.
  9. Cheng E, Ou F, Ma C, Spiegelman D, Zhang S, Zhou X. Diet- and Lifestyle-Based Prediction Models to Estimate Cancer Recurrence and Death in Patients With Stage III Colon Cancer ( CALGB 89803 / Alliance ). J Clin Oncol. 2022;40(7):740–51.
  10. Yang Y, Mauldin PD, Ebeling M, Hulsey TC, Liu B, Thomas MB, et al. Effect of metabolic syndrome and its components on recurrence and survival in colon cancer patients. Cancer. 2013;119(8):1512–20.
  11. Fung TT, Kashambwa R, Sato K, Chiuve SE, Fuchs CS, Wu K, et al. Post diagnosis diet quality and colorectal cancer survival in women. PLoS One. 2014;9(12):1–13.
  12. Doyle C, Kushi LH, Byers T, Courneya KS, Demark-Wahnefried W, Grant B, et al. Nutrition and Physical Activity During and After Cancer Treatment: An American Cancer Society Guide for Informed Choices. CA Cancer J Clin. 2006;56(6):323–53.