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Alimentación para pacientes con cáncer colorrectal

Alimentación para pacientes con cáncer colorrectal

Tras el diagnóstico de cáncer colorrectal, llevar una alimentación saludable contribuye a mantener un buen estado de salud y favorece una mejor calidad de vida.

En la siguiente infografía de Oncolon, te contamos por qué es importante una alimentación saludable en cáncer colorrectal y te detallamos qué alimentos debes incluir y cuáles limitar para mejorar tu salud.

¿Por qué se recomienda abandonar el alcohol con cáncer colorrectal?

¿Por qué se recomienda abandonar el alcohol con cáncer colorrectal?

Hábitos tóxicos y cáncer colorrectal

El seguimiento de hábitos de vida saludable es fundamental para tener un mejor control del cáncer colorrectal. Ello implica, además de seguir una adecuada alimentación y realizar actividad física, abandonar hábitos tóxicos, como puede ser el consumo de tabaco y de alcohol.

En este artículo nos vamos a centrar en el consumo de alcohol, ya que es uno de los hábitos tóxicos modificables más nocivos y comunes dada la normalización de su consumo en nuestra sociedad.

En Oncolon ya dedicamos otro artículo a por qué se recomienda abandonar el tabaco con cáncer colorrectal ¡No te lo pierdas!

Alcohol y cáncer colorrectal

El consumo de alcohol es un hábito nocivo que, al estar cada vez más extendido, pasa a conformar parte del estilo de vida de las personas tanto en los países desarrollados como en algunos países en vías de desarrollo. Aunque es cierto que el consumo de alcohol se asocia más concretamente a otros cánceres del aparato digestivo (páncreas o hígado), los expertos apuntan a que su consumo crónico también tiene un importante papel en el desarrollo del cáncer colorrectal (1,2,3).

El daño que se produce por el consumo crónico de alcohol se da a diferentes niveles. Por un lado, el propio metabolismo del alcohol provoca en nuestro cuerpo que, tras la descomposición del alcohol, queden moléculas que son altamente corrosivas y dañinas para el ADN, pudiendo provocar así que células sanas muten a células cancerosas en muchos órganos del cuerpo.

El alcohol además tiene más efectos nocivos que son menos evidentes, pero que también se han relacionado con cáncer (3).

Por ejemplo, deteriora la capacidad del organismo para absorber y descomponer nutrientes o vitaminas que previenen el cáncer, lo cual, mantenido en el tiempo, hace que la persona desarrolle desnutrición. De hecho, se ha demostrado que hay relación entre la escasez de vitaminas del grupo B en el cuerpo y la aparición de cáncer de colon y recto (4).

También afecta a la cantidad de hormonas en sangre, como es el caso de los estrógenos, que al aumentar su concentración en sangre, provocan una mayor absorción de agentes cancerígenos del humo del tabaco (1,3,4), a lo que habría que añadir el daño cerebral y los trastornos mentales que también causa el alcohol (5,6).

Por otro lado, se sabe que la inflamación crónica que provoca el alcohol en el colon juega un papel fundamental en el desarrollo del cáncer colorrectal (1,7) y es una ingesta crónica de alcohol lo que puede causar una inflamación de la mucosa en el intestino. Esta inflamación mantenida en el tiempo termina por producir una respuesta inmune exacerbada, creándose así el ambiente propicio para el desarrollo de un tumor (8,9).

Finalmente, algunos estudios han calculado que el alcohol aumenta la posibilidad de desarrollar un cáncer colorrectal en hasta un 60% (1,10,11,12). Además, si esto se asocia con otro hábito tóxico o factor de riesgo, como puede ser el tabaquismo o la obesidad, los problemas de salud se ven acentuados y la calidad de vida de cara a un futuro cercano se ve enormemente mermada.

La posibilidad
de desarrollar un cáncer colorrectal aumenta hasta un 60% con el consumo
de alcohol.

Aunque durante algún tiempo ha habido alguna controversia acerca de las potenciales virtudes de algunas bebidas (vino, cerveza, etc.) en el momento actual, las sociedades científicas han emitido un clarísimo mensaje para que el objetivo de la ingesta de alcohol sea “cero”.

Conclusión

Sin embargo, si uno ya ha adoptado hábitos nocivos para la salud, no quiere decir que sea demasiado tarde. De hecho, cuanto antes se abandonen estos hábitos y se aprendan actitudes saludables, mejores condiciones físicas y mentales se preservarán. Hoy en día existen muchos programas de deshabituación y diferentes servicios de ayuda para abandonar los hábitos tóxicos que más esfuerzo suponen.

Desde aquí lanzamos como idea el hecho de que, al estar fuertemente asociados todos los hábitos tóxicos entre sí (de la misma manera que se agravan en su conjunto), al dejar o eliminar uno de ellos de nuestra vida será más fácil ir eliminando los demás. Un ejemplo de ello sería cómo dejar de fumar puede hacer que aumente la capacidad respiratoria y pulmonar, lo que hará que seamos capaces de caminar durante más tiempo sin fatiga, y ello a su vez, mejorará nuestra condición física y disminuirá el sedentarismo, lo cual mejora también nuestro peso. Así, la eliminación de uno de los hábitos hará que nos sintamos exponencialmente mejor en todos los demás dejando de ser una espiral de la que parece imposible desligarse.

Sentir que podemos minimizar los riesgos y las complicaciones con acciones y actitudes propias que modifican nuestro estilo de vida es primordial, ya que puede servir como un potente motivador al sentir que por fin tomamos control de nuestras vidas.

BIBLIOGRAFÍA:

  1. Rossi M, Jahanzaib Anwar M, Usman A, Keshavarzian A, Bishehsari F. Colorectal Cancer and Alcohol Consumption – Populations to Molecules. Cancers [Internet]. 2018 [consultado 7 Ago 2022];10(2):38.
  2. Vanella G, Archibug Li, Stigliano S, Capurso G. Alcohol and gastrointestinal cancers. Curr Opin Gastroenterol [Internet]. Mar 2019[consultado 10 Ago 2022];35(2):107-113. doi: 10.1097/MOG.0000000000000502.
  3. Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Casi 750.000 casos de cáncer en el mundo por consumo de alcohol en 2020 [Internet]. Estados Unidos: NCI; 17 Sep 2021 [consultado 12 Ago 2022].
  4. Varela-Rey M, Woodhoo A, Martinez-Chantar ML, Mato JM, Lu SC. Alcohol, DNA methylation, and cancer. Alcohol Res. Curr Rev [Internet]. 2013[consultado 15 Ago 2022];35:25–35.
  5. Organización Mundial de la Salud (OMS). El consumo nocivo de alcohol mata a más de 3 millones de personas al año, en su mayoría hombres [Internet]. Ginebra, Suiza: OMS; Sep 2018[consultado 16 Ago 2022].
  6. Organización Mundial de la Salud (OMS). Alcohol [Internet]. Ginebra, Suiza: OMS; May 2022[consultado 18 Ago 2022].
  7. Moossavi S, Bishehsari F. Inflammation in sporadic colorectal cancer. Arch. Iran. Med [Internet]. 2012[consultado 18 Ago 2022];15:166–170.
  8. Nicholas NS, Apollonio B, Ramsay AG. Tumor microenvironment (TME)-driven immune suppression in B cell malignancy. Biochim. Biophys. Acta [Internet]. 2016[consultado 19 Ago 2022];1863:471–482. doi: 10.1016/j.bbamcr.2015.11.003.
  9. Wimberly AL, Forsyth CB, Khan MW, Pemberton A, Khazaie K, Keshavarzian A. Ethanol-induced mast cell-mediated inflammation leads to increased susceptibility of intestinal tumorigenesis in the APC delta468 min mouse model of colon cancer. Alcohol. Clin. Exp. Res [Internet]. 2013[consultado 20 Ago 2022];37:E199–E208. doi: 10.1111/j.1530-0277.2012.01894.x.
  10. Seitz HK, Becker P. Alcohol metabolism and cancer risk. Alcohol Res. Health [Internet]. 2007[consultado 22 Ago 2022];30:38–47. Di
  11. Shukla SD, Lim RW. Epigenetic effects of ethanol on the liver and gastrointestinal system. Alcohol Res. Curr. Rev [Internet]. 2013[consultado 24 Ago 2022];35:47–55.
  12. Haas SL, Ye W, Lohr JM. Alcohol consumption and digestive tract cancer. Curr. Opin. Clin. Nutr. Metab. Care [Internet]. 2012[consultado 25 Ago 2022];15:457–467. doi: 10.1097/MCO.0b013e3283566699.

Laura de la Corte Goicoechea y Lydia Mower Hanlon, enfermeras.

25 preguntas sobre cáncer colorrectal metastásico: parte 2

25 preguntas sobre cáncer colorrectal metastásico: parte 2

Cáncer colorrectal metastásico

Un diagnóstico de cáncer colorrectal metastásico (CCR) puede cambiar la vida al completo, no solo de la persona afectada, sino también de su entorno. Por ello, desde Oncolon compartimos la segunda parte de 25 preguntas sobre cáncer colorrectal metastásico, con el objetivo de ofrecer información veraz sobre algunas de las cuestiones más relevantes relacionadas con la enfermedad. Para la elaboración de las respuestas se ha contado con la colaboración de la Dra. Ana Ruiz, jefa de sección del servicio de Oncología Médica en el Hospital Puerta de Hierro (Madrid). ¡No te las pierdas!

Si te perdiste la primera parte, puedes leer el artículo completo aquí.

Hábitos saludables en cáncer colorrectal

Los hábitos saludables, como realizar actividad física, siempre son recomendables en cáncer colorrectal. El ejercicio físico adaptado a las posibilidades del paciente no está contraindicado en ninguna fase de la enfermedad, salvo indicación médica en determinadas situaciones. En ocasiones, la actividad podrá ser más intensa o regular y otras veces se deberá bajar el ritmo o hacer más descansos para que no genere malestar en la persona.

La actividad
física parece
aumentar la supervivencia
en CCR
metastásico

Aunque se necesita continuar investigando, parece que la supervivencia aumenta en estos pacientes cuanta más cantidad de actividad física realizan (puede ser recreativa, aeróbica ligera-moderada o aeróbica vigorosa). Y, en cualquier caso, también se ha visto que la cantidad de efectos adversos derivados de los tratamientos es menor entre los pacientes que realizan actividad física.

En CCR metastásico hay diferentes intervenciones que pueden hacerte más fácil el día a día y que entran dentro del ámbito de la rehabilitación, como la fisioterapia, la actividad física o la terapia ocupacional. No obstante, la rehabilitación siempre ha de ser individualizada y guiada por profesionales con experiencia en la patología, y antes de comenzar, es recomendable establecer entre el paciente y el experto unos objetivos realistas y acordes a las necesidades y gustos personales.

Salud mental y cáncer colorrectal

El diagnóstico de CCR metastásico supone un cambio importante en la salud física y mental, lo que puede causar respuestas que dificulten afrontarlo adecuadamente. Aunque las estrategias para regular el malestar dependen tanto de nuestra manera de percibir y procesar la información como de las características del contexto, hay algunas que facilitan un mejor afrontamiento de esta etapa:

  • Permítete tener un tiempo para procesar y asimilar el diagnóstico.
  • Busca apoyo de los más cercanos para hablar sobre temas ajenos a la enfermedad.
  • Expresa y comparte tus miedos y preocupaciones. Ponle nombre a tus emociones y sentimientos, describe cómo estás viviendo esta etapa. Puedes hacerlo de diversas formas: verbalizando, escribiendo, etc.
  • Identifica actividades gratificantes y realiza las que te apetezcan individualmente o en compañía. El ocio y el entretenimiento te permitirá pasar por momentos agradables sobre los que rememorar más adelante.

Los familiares también pueden experimentar diversas emociones vinculadas con el sufrimiento, lo que puede generar reparo a la hora de que el paciente les comunique la noticia. No obstante, informándoles del diagnóstico de cáncer colorrectal metastásico permitimos que puedan ser conscientes de la situación, que se planteen qué hacer al respecto y tomar sus respectivas decisiones. Con menores de edad, adapta el lenguaje a su edad, añade gestos en la explicación (expresión facial, tocar la zona afectada, etc.), emplea ejemplos cercanos y conocidos para referirte a lo que te sucede.

Aunque es normal estar alterado al recibir el diagnóstico y su pronóstico, es importante que te comuniques con tranquilidad. Si no te ves capaz de informar a tus familiares en el momento actual, es recomendable esperar a que te calmes o pedir ayuda a alguien para que haga de mediador (por ejemplo, el acompañante que estuvo presente en el momento del diagnóstico).

Puede ver las infografías completas en los siguientes enlaces: hábitos saludables y psicología.

25 preguntas sobre cáncer colorrectal metastásico: parte 1

25 preguntas sobre cáncer colorrectal metastásico: parte 1

Cáncer de colon y recto metastásico

Si la palabra “cáncer” en un diagnóstico puede dar completamente la vuelta a la vida de una persona, el hablar de “cáncer colorrectal metastásico” (CCR) supone un impacto por partida doble ante el que es normal tener muchas dudas e incertidumbres al respecto.

Por ello, desde Oncolon hemos preparado una serie de infografías bajo el título “25 preguntas sobre cáncer colorrectal metastásico” con el objetivo de ofrecer información veraz sobre algunas de las cuestiones más relevantes relacionadas con la enfermedad. Para la elaboración de algunas de las respuestas se ha contado con la colaboración de la Dra. Ana Ruiz, jefa de sección del servicio de Oncología Médica en el Hospital Puerta de Hierro (Madrid). Si te las perdiste, a continuación, te hacemos un primer resumen de algunas de ellas.

Metástasis, pronóstico y genética en cáncer colorrectal

Cuando se recibe un diagnóstico de cáncer colorrectal metastásico, la palabra metástasis suele impactar a la persona, ya que se puede tener una vaga idea de a qué nos estamos refiriendo, pero sin conocer al 100% lo que significa.

Una metástasis implica que las células tumorales son capaces de reproducirse, asentarse y crecer fuera del órgano que las produce. En este sentido, hablamos de metástasis de cáncer colorrectal cuando encontramos esas células o sus consecuencias (lesiones en el TAC, en una ecografía o en un PET) fuera del colon y recto. No obstante, el pronóstico del CCR es muy variado, ya que algunos casos llegan a curarse a través de la cirugía. Esto es posible en localizaciones determinadas (hígado, pulmón o peritoneo), sobre todo, cuando las metástasis son pocas en número y de pequeño tamaño.

Metástasis: células tumorales que son capaces de reproducirse, asentarse y crecer fuera del órgano que las produce.

Pero incluso en los casos con mal pronóstico inicial, algunos pacientes llegan a operarse y curarse. La posibilidad de someterse a un tratamiento quirúrgico se valora de forma periódica por el equipo multidisciplinar.

La genética puede estar implicada de diferentes formas en el desarrollo de este tipo de cáncer:

En este sentido, las mutaciones son alteraciones en los genes del tumor. No todas las mutaciones son peligrosas y algunas no tienen repercusión biológica conocida. Entre las mutaciones genéticas del cáncer de colon nos interesan, por una parte, aquellas que participan en el desarrollo del cáncer y, por otra parte, aquellas mutaciones que hacen que el tumor sea más vulnerable a algún tipo de tratamiento.

Las implicadas en el desarrollo del cáncer son las mutaciones de los genes APC, P53, PIK3CA, SMAD4 y KRAS. En cuanto a las relacionadas con la elección de tratamiento, están las mutaciones de los genes KRAS, NRAS y BRAF. También tienen mucho interés los tumores que muestran muchas mutaciones (“hipermutados”) en relación con una alteración en la capacidad para reparar los errores genéticos. Esa alteración puede ser heredada o adquirida.

Opciones terapéuticas en cáncer colorrectal

Para elegir un tratamiento y saber a cuál es candidato el paciente con cáncer colorrectal metastásico, el oncólogo médico utiliza toda la información disponible para tomar esta decisión. Necesita información acerca de las mutaciones extraída de la biopsia e información procedente de la entrevista con el paciente, de la exploración física y de las pruebas complementarias (TAC, análisis, etc.) que se realizan.

En relación con los efectos secundarios esperados, hay algunos que son predecibles, como es la aparición de cosquilleos con el frío tras haber recibido quimioterapia o aparición de una reacción que recuerda al acné juvenil tras la administración de anticuerpos monoclonales anti-EGFR.

Con respecto a las náuseas y vómitos, depende de muchos factores, pero es importante garantizar su prevención a través de medicación que pautará el médico en los casos en los que esté indicado. En relación con la alopecia o caída del pelo, debes preguntar a tu oncólogo. No siempre es posible predecir si va a haber alopecia o no, pero hay varios esquemas terapéuticos con los que apenas se produce (no des por supuesto que por recibir quimioterapia vas a sufrirla).

Hay que tener en cuenta que se considera normal tener algo de fatiga durante el tratamiento. Algunos pacientes presentan muy mala tolerancia al tratamiento y, en esos casos, el médico deberá ajustarlo para evitar que eso ocurra.

En todo caso, ante cualquier duda sobre el cáncer colorrectal metastásico es importante consultar a los profesionales sanitarios o a las asociaciones de pacientes para contar con información veraz y de calidad.

Puedes ver las infografías completas en los siguientes enlaces: patología, genética y mutaciones y opciones terapéuticas.

Recomendaciones y adaptaciones dietéticas tras una ostomía (1)

Recomendaciones y adaptaciones dietéticas tras una ostomía (1)

Ostomía y alimentación

La creación de una ostomía en cáncer colorrectal afecta al proceso de absorción de los nutrientes y el agua, sobre todo en el caso de las ileostomías. Además, las personas portadoras de ostomías suelen restringir alimentos o grupos de alimentos para reducir el riesgo de algunos efectos secundarios como los gases, olores, estreñimiento o diarrea, lo que puede llegar a comprometer su estado nutricional (1,2).

«Para prevenir complicaciones es fundamental una dieta equilibrada y variada»

Por todo esto, una educación nutricional adecuada y el seguimiento de una dieta equilibrada y variada son clave en la prevención de complicaciones y deficiencias relacionadas con esta situación.

Recomendaciones después de la ostomía

Aunque el paciente debe consultar con el equipo médico cuáles son las pautas más recomendables en su caso particular, existen una serie de recomendaciones generales tras la realización de la ostomía y una vez que se vuelve a la dieta sólida. Estas se basan en el seguimiento durante 6 semanas de una dieta con las siguientes características (3-7):

  • Baja en fibra.
  • De fácil digestión.
  • Evitando alimentos muy grasos.
  • Utilizando técnicas culinarias sencillas.

Verduras y hortalizasSin piel ni semillas. Trituradas, en puré. La patata y la zanahoria se pueden comer cocidas sin triturar.
Cereales y derivados (pan, pasta, arroz…)Blancos. Evitar versiones integrales.
LegumbresEn puré y sin piel siempre que exista buena tolerancia.
PescadosOptar por el pescado blanco: merluza, bacalao, lenguado, etc.
CarnesOptar por carnes magras (pollo, pavo, conejo), evitando las carnes grasas.
LácteosYogures y quesos frescos tipo Burgos o requesón. En un inicio, evitar el consumo de leche*, nata, quesos grasos.
FrutasSin piel ni semillas. Asadas o en compota. El plátano y la manzana se pueden tomar crudas. Evitar fruta desecada.
Frutos secosEvitar.
GrasasAceite de oliva virgen o virgen extra.
Azúcar, bollería, dulcesEvitar.

*La intolerancia a la lactosa es habitual después de la cirugía. Si tras su ingestión aparecen gases, hinchazón y diarrea se puede probar con leche sin lactosa.

Pasado ese tiempo, se deben ir introduciendo nuevos alimentos y otras formas de preparación, siempre de uno en uno para probar la tolerancia individual a los mismos y controlar el efecto de cada ingesta. En el caso de que un alimento no sea bien tolerado, se recomienda no volver a incluirlo durante algunas semanas e intentarlo de nuevo más adelante (3,7).

Es importante tener en cuenta que el ritmo y el tiempo de adaptación de la alimentación puede ser muy diferente para cada persona.

En resumen, algunas recomendaciones generales podrían agruparse de la siguiente manera (3,5-6,8-10):

  • Come de forma tranquila, en un ambiente relajado, con la boca cerrada y masticando muy bien los alimentos con el fin de evitar la formación excesiva de gases y la salida de trozos grandes de alimento por la ostomía. Masticar poco aumenta el riesgo de obstrucción.
  • Es aconsejable que hagas comidas con más frecuencia a lo largo del día y poco copiosas. En este sentido, evita ayunar o saltarte comidas, ya que esto puede aumentar la eliminación de heces líquidas y de gases.
  • Come a intervalos regulares para regularizar las deposiciones lo máximo posible.
  • Incluye 2-3 raciones al día de alimentos ricos en proteína (carne, pescado, huevos, lácteos, legumbres) teniendo en cuenta la tolerancia a los mismos.
  • Prepara los alimentos utilizando técnicas culinarias sencillas (cocidos, a la plancha, asados en su jugo, etc.), evitando los platos muy elaborados y copiosos como empanados, rebozados, fritos, estofados, guisados, etc., que producen digestiones más lentas y pesadas.
  • Evita tumbarte inmediatamente después de las comidas. Es aconsejable reposar sentado al menos media hora después de las comidas principales.
  • Consume, al menos, 1,5 litros de líquidos al día en caso de colostomía y entre 1,5-2 litros en caso de ileostomía, siempre y cuando no exista contraindicación médica.

Adaptando tu alimentación y modificando algunos hábitos del día a día, la ostomía no debe ser un impedimento para que sigas haciendo todo lo que te gusta hacer. Habla abiertamente sobre tus miedos o inquietudes con los profesionales que te hacen seguimiento para que podáis buscar una solución que te ayude a tener una buena calidad de vida.

Ana Jiménez García, dietista-nutricionista

Referencias:
  1. Fulham J. Providing dietary advice for the individual with a stoma. Br J Nurs. 2008;17(2):22–7.
  2. de Oliveira AL, Boroni Moreira AP, Pereira Netto M, Gonçalves Leite IC. A Cross-sectional Study of Nutritional Status, Diet, and Dietary Restrictions Among Persons With an Ileostomy or Colostomy. Ostomy Wound Manage. 2018 May;64(5):18-29.
  3. EATING WITH AN OSTOMY [Internet]. 2022. 1–76 p. Available from: https://www.ostomy.org/wp-content/uploads/2022/02/Eating_with_an_Ostomy_2022-02.pdf
  4. Elbusto A. Dieta blanda de fácil digestión: de la teoría a la práctica. SEEN. 2018;1:3–6.
  5. Instituto Catalán de Oncología, Fundación Alicia. Recomendaciones dietético-culinarias durante el tratamiento del cáncer colorrectal. 2018. 1–80 p.
  6. Cancer Minchot E, Cánovas Molina G, Delgado Olivencia EM, Moreno Borreguero A. Recomendaciones nutricionales para pacientes con ileostomía. SEEN. 2018;1–4.
  7. Akbulut G. Nutrition in Stoma Patients: A Practical View of Dietary Therapy Gamze. Int J Hematol Oncol. 2011;21(1):61–6.
  8. Michońska I, Polak-Szczybyło E, Sokal A, Jarmakiewicz-Czaja S, Stępień AE, Dereń K. Nutritional Issues Faced by Patients with Intestinal Stoma: A Narrative Review. J Clin Med. 2023;12(2):510.
  9. Burch J. Nutrition and the ostomate: input, output and absorption. Br J Community Nurs. 2006;11(8):349–51
  10. Cancer Minchot E, Cánovas Molina G, Delgado Olivencia EM, Borreguero Moreno A. Recomendaciones nutricionales para pacientes con colostomía. SEEN. 2018.
Recomendaciones y adaptaciones dietéticas tras una ostomía (2)

Recomendaciones y adaptaciones dietéticas tras una ostomía (2)

Ostomía y adaptaciones dietéticas

Como ya comentábamos en la primera parte de recomendaciones y adaptaciones dietéticas tras una ostomía, los pacientes con ostomías suelen restringir alimentos o grupos de alimentos para reducir el riesgo de algunos efectos secundarios. En este nuevo artículo, detallamos una serie de recomendaciones específicas relacionadas con estos aspectos para ayudarte a tener una mejor calidad de vida si tienes una ostomía.

1) Para evitar la deshidratación y alteraciones electrolíticas

Ser portador de una ileostomía supone un mayor riesgo de sufrir deshidratación y alteraciones electrolíticas debido a la pérdida de una cantidad de líquidos y minerales que, en condiciones normales, se reabsorberían en el colon. Debido a esto, es necesario asegurar una adecuada hidratación incluyendo entre 1,5-2 litros de líquidos al día. Los líquidos más recomendados son el agua, las infusiones sin azúcar y las sopas o caldos naturales de verduras o pollo (1,2,3).

Además, hay que tener en cuenta que algunos alimentos y bebidas pueden empeorar los problemas de deshidratación, por lo que se recomienda evitar su consumo (1,2,4):

  • Café o té.
  • Bebidas con alto contenido en azúcar (zumos de frutas, refrescos y otras bebidas azucaradas).
  • Alimentos fritos o picantes.
  • Alcohol.
  • Otras bebidas con cafeína (bebidas de cola o bebidas energizantes).
  • Cacao y chocolate.

Por último, es importante conocer los signos de deshidratación y de niveles bajos de electrolitos para poder identificar estas situaciones y corregirlas lo antes posible (1,2,5,6):

Los síntomas de la tabla no son específicos, pero dado que las alteraciones electrolíticas son relativamente frecuentes, se recomienda consultar al médico de referencia para que valore la realización de un análisis.

Con pérdidas superiores a 1,5 litros/día, que son consideradas de alto débito, no se recomienda la ingesta excesiva de bebidas hipotónicas como el agua. En estos casos, se debe informar al médico para recibir soluciones de rehidratación adecuadas con una composición estrictamente definida (7,8).

«Las alteraciones
de electrolitos
son relativamente frecuentes cuando
se porta una
ileostomía»

Las personas portadoras de ileostomía suelen evacuar las heces en forma líquida o semilíquida debido a esa falta de reabsorción de líquidos antes comentada. Cuanto más espesas sean las heces, más nutrientes y fluidos serán absorbidos, por lo que, en este sentido, incluir alimentos que ayuden a espesar las heces puede ser una buena estrategia (1,9):

  • Plátanos.
  • Patata pelada.
  • Arroz blanco, pan blanco, pasta blanca.
  • Puré de manzana.
  • Mantequilla de cacahuete cremosa.

2) Para evitar la obstrucción de la ostomía

Las personas portadoras de ileostomía, y con especial importancia tras la creación del estoma, deben tener precaución con ciertos alimentos que pueden causar obstrucción del estoma (1,2,5,7,9):

  • Legumbres.
  • Frutos secos, semillas y fruta desecada.
  • Fruta: piña cruda, coco, semillas y piel de frutas.
  • Verduras y hortalizas: apio, champiñones, repollo, brotes vegetales, semillas y piel de verduras y hortalizas.
  • Maíz y palomitas de maíz.

3) En caso de diarrea

En caso de diarrea, se deben evitar los siguientes alimentos (2,6,7,9):

  • Comidas o especias picantes (curry, pimienta, ajo, etc.).
  • Alimentos ricos en fibra o estimulantes del peristaltismo: legumbres (lentejas, alubias, garbanzos, guisantes), pasta, pan o cereales integrales, frutas crudas, frutas desecadas y zumos cítricos, verduras crudas y verduras cocidas de hoja verde (espinacas, acelgas, col, coliflor, brócoli, etc.), leche y queso fresco (por su contenido en lactosa), frutos secos, bebidas alcohólicas o bebidas estimulantes que contengan cafeína o teína.
  • Alimentos ricos en azúcares simples: caramelos o golosinas, zumos o néctar de frutas, azúcar simple o miel, chocolate o bebidas azucaradas.

4) En caso de estreñimiento

El estreñimiento se da en un porcentaje muy significativo de personas portadoras de colostomía, por lo que, después del periodo de adaptación de la alimentación, una vez que se ha realizado la cirugía para la colocación del estoma, se recomienda (5,10):

  • Tomar abundantes líquidos (siempre que no exista contraindicación).
  • Realizar ejercicio físico de forma habitual para favorecer el movimiento intestinal.
  • Incluir de forma habitual alimentos con alto contenido en fibra como verduras, frutas, legumbres y cereales integrales.

Aunque haya estreñimiento, nunca se deben tomar laxantes sin prescripción médica.

5) Para evitar el mal olor (2,7,9,11)

  • Alimentos que pueden aumentar el mal olor de las heces: ajo, cebolla, col, coliflor, calabaza, repollo, brócoli, legumbres (judías blancas, garbanzos, guisantes), espárragos, huevos, pescado azul, quesos fuertes, alcohol y condimentar mucho las comidas.
  • Alimentos que pueden ayudar a disminuir el mal olor de las heces: yogur, requesón, mantequilla (tomar solo ocasionalmente), zumo de arándano o zumo de tomate y perejil.

6) Para evitar los gases (2,7,9,10,11)

  • Come despacio y masticando bien los alimentos.
  • Evita mascar chicle, beber con pajitas y el tabaco.
  • Alimentos que pueden generar gases: 
    • Bebidas carbonatadas y bebidas alcohólicas.
    • Legumbres: guisantes, habas, lentejas, alubias o garbanzos.
    • Verduras: espárragos, verduras tipo col, coliflor, brócoli, coles de Bruselas, repollo, calabaza, cebolla, puerro, rábanos, pepinos o espinacas.
    • Frutos secos y fruta desecada.
    • Alimentos integrales.
    • Las pieles de las frutas.
    • Huevos.
    • Quesos fuertes tipo roquefort.

Es muy importante tener en cuenta que estas recomendaciones son de carácter general y que cada persona puede necesitar un determinado tipo de dieta, restricciones de algunos alimentos mal tolerados o suplementos nutricionales específicos en caso de presentar deficiencias nutricionales, por lo que en muchas ocasiones será necesario solicitar la ayuda de profesionales de la salud cualificados para recibir un asesoramiento adecuado e individualizado.

Ana Jiménez García, dietista-nutricionista

Referencias:
  1. EATING WITH AN OSTOMY [Internet]. 2022. 1–76 p. Available from: https://www.ostomy.org/wp-content/uploads/2022/02/Eating_with_an_Ostomy_2022-02.pdf
  2. Instituto Catalán de Oncología, Fundación Alicia. Recomendaciones dietético-culinarias durante el tratamiento del cáncer colorrectal. 2018. 1–80 p.
  3. Burch J. Nutrition and the ostomate: input, output and absorption. Br J Community Nurs. 2006;11(8):349–51
  4. Cancer Minchot E, Cánovas Molina G, Delgado Olivencia EM, Moreno Borreguero A. Recomendaciones nutricionales para pacientes con ileostomía. SEEN. 2018;1–4.
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  6. American Cancer Society. Ileostomy Guide. 2019. 1–20 p.
  7. Michońska I, Polak-Szczybyło E, Sokal A, Jarmakiewicz-Czaja S, Stępień AE, Dereń K. Nutritional Issues Faced by Patients with Intestinal Stoma: A Narrative Review. J Clin Med. 2023;12(2):510.
  8. Medlin S. Nutritional and fluid requirements: High-output stomas. Gastrointest Nurs. 2012;10(7):42–9.
  9. Akbulut G. Nutrition in Stoma Patients: A Practical View of Dietary Therapy Gamze. Int J Hematol Oncol. 2011;21(1):61–6.
  10. Cancer Minchot E, Cánovas Molina G, Delgado Olivencia EM, Borreguero Moreno A. Recomendaciones nutricionales para pacientes con colostomía. SEEN. 2018.
  11. American Cancer Society. Colostomy Guide. Cancer.org. 2019. 1–31 p.