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Importancia de la rehabilitación en cáncer colorrectal

Importancia de la rehabilitación en cáncer colorrectal

Rehabilitación y cáncer de colon y recto

El cáncer colorrectal es una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo. Afortunadamente, los avances en el diagnóstico y tratamiento han mejorado significativamente las tasas de supervivencia (1,2), por lo que también cada vez más personas viven con los efectos secundarios del cáncer y de sus tratamientos. Estos efectos pueden ser agudos, prolongados o tardíos e incluyen una reducción de la calidad de vida debido a problemas de salud físicos y psicosociales, como dolor, fatiga, ansiedad, depresión y problemas relacionados con el trabajo (4,5).

Sin embargo, en el proceso de recuperación es frecuente pasar por alto el proceso de rehabilitación. Según la Organización Mundial de la Salud, la rehabilitación es “una parte esencial de la cobertura sanitaria universal junto con la promoción de la buena salud, la prevención de enfermedades, el tratamiento y los cuidados paliativos”, que permite al individuo alcanzar una independencia máxima en actividades cotidianas (6). La rehabilitación es el tratamiento estándar para enfermedades como las cardiopatías o los accidentes cerebrovasculares, pero, por desgracia, no lo es para el cáncer (7). El proceso de rehabilitación en el cáncer colorrectal hace referencia a la mejora de múltiples aspectos del paciente, englobando la funcionalidad física, emocional y social, después de someterse a tratamientos como la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia.

Uno de los aspectos más importantes de la rehabilitación en el cáncer colorrectal es la restauración de la funcionalidad física. En Dinamarca, aproximadamente, uno de cada dos pacientes ha participado en actividades de rehabilitación en los 14 meses posteriores al diagnóstico, siendo la fisioterapia la actividad más utilizada por los pacientes (8).

«Restaurar la
funcionalidad
física es clave en
la rehabilitación
en cáncer colorrectal»


No obstante, cuanto mayor es la edad menos probable es que los pacientes expresen la necesidad de acudir a rehabilitación. Así mismo, las mujeres expresan con mayor frecuencia que los hombres la necesidad de recibir rehabilitación en áreas emocionales, físicas, familiares y relacionadas con el trabajo (8). Además, frente a otros tumores como el cáncer de mama, los pacientes supervivientes de cáncer colorrectal presentan el doble de riesgo de tener necesidades insatisfechas en el aspecto físico 14 meses después del diagnóstico (8).

Rehabilitación y efectos secundarios

Los tratamientos contra el cáncer a menudo pueden tener efectos secundarios debilitantes, como la fatiga, la pérdida de fuerza muscular y la disminución de la movilidad. Tanto es así que:

  • Entre un 46% y un 60% de los pacientes que ha sufrido cáncer colorrectal avanzado desarrolla pérdida de masa muscular (9,10).
  • Un 37% de pacientes con CCR padecen sarcopenia: baja masa y función muscular (11).

La masa muscular está asociada con la supervivencia en pacientes con cáncer colorrectal metastásico que reciben como primera opción de tratamiento la quimioterapia. En este sentido, tener poca masa muscular se ha asociado con una reducción de la supervivencia en comparación con pacientes no sarcopénicos y con un mayor riesgo de (11):

  • Complicaciones postoperatorias totales y graves.
  • Mortalidad postoperatoria.
  • Infecciones y complicaciones cardiopulmonares postoperatorias.
  • Estancia hospitalaria después de la cirugía del cáncer colorrectal.

Beneficios de la rehabilitación en cáncer colorrectal

La rehabilitación en pacientes con cáncer colorrectal incluye terapias físicas que buscan fortalecer los músculos, mejorar la resistencia y recuperar la movilidad perdida. Las personas con estomas, incontinencia y síntomas intestinales continuos después del cáncer colorrectal presentan peor adherencia al ejercicio físico, a pesar de reconocer que esto es un aspecto importante de la atención de supervivencia (12,13).

Estos enfoques pueden ayudar a los pacientes a retomar sus actividades de la vida diaria y a mejorar su capacidad para llevar una vida activa y saludable, así como la reducción de multitud de eventos negativos de salud.

Es importante visibilizar los beneficios de la rehabilitación y concienciar tanto a profesionales sanitarios menos familiarizados con este tipo de intervenciones, así como a los propios pacientes, con el objetivo de proveer el mejor tratamiento disponible en busca de mejorar no solo la calidad de vida de los pacientes, sino también la eficiencia de los sistemas de salud.

Se ha descrito que incluso protocolos de rehabilitación acelerada reducen las complicaciones y la incidencia de reingreso un mes después de una resección colorrectal laparoscópica (14).

A pesar de la importancia de la rehabilitación en el cáncer colorrectal, todavía existen barreras y desafíos para su implementación. En algunos casos, los pacientes pueden no estar completamente informados sobre los beneficios de la rehabilitación o los servicios disponibles. Los profesionales de la salud también deben estar capacitados y sensibilizados para brindar una atención integral que incluya la rehabilitación en el plan de tratamiento. Aunque no todos los pacientes responden ante la rehabilitación, sabemos que la mayoría sí que se beneficia ante este tipo de tratamiento (8).

En conclusión, la rehabilitación desempeña un papel crucial en el proceso de recuperación del cáncer colorrectal, no solo restaurando la funcionalidad física, sino también abordando los aspectos emocionales y sociales de la enfermedad. La rehabilitación puede mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes y ayudarlos a reintegrarse en la sociedad después de un diagnóstico y tratamiento de cáncer. Es fundamental que los pacientes, los profesionales de la salud y la sociedad en su conjunto reconozcan la importancia de la rehabilitación y trabajen juntos para garantizar que todos los pacientes tengan acceso a estos servicios esenciales para su recuperación y bienestar a largo plazo.

Alejandro Álvarez Bustos, fisioterapeuta.

Referencias:
  1. Fitzmaurice C, Abate D, Abbasi N et al. Global, Regional, and National Cancer Incidence, Mortality, Years of Life Lost, Years Lived With Disability, and Disability-Adjusted Life-Years for 29 Cancer Groups, 1990 to 2017: A Systematic Analysis for the Global Burden of Disease Study. JAMA Oncol 2019; 5: 1749–1768.
  2. Parry C, Kent EE, Mariotto AB, Alfano CM, Rowland JH. Cancer survivors: a booming population. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 2011; 20: 1996–2005.
  3. Sav A, McMillan SS, Akosile A. Burden of Treatment among Elderly Patients with Cancer: A Scoping Review. Healthcare (Basel) 2021; 9.
  4. Deckx L, Van Abbema DL, Van Den Akker M et al. A cohort study on the evolution of psychosocial problems in older patients with breast or colorectal cancer: comparison with younger cancer patients and older primary care patients without cancer. BMC Geriatr 2015; 15.
  5. Aaronson NK, Mattioli V, Minton O et al. Beyond treatment – Psychosocial and behavioural issues in cancer survivorship research and practice. EJC Suppl 2014; 12: 54–64.
  6. Rehabilitation. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/rehabilitation (22 July 2023, date last accessed).
  7. Cheville AL, Troxel AB, Basford JR, Kornblith AB. Prevalence and Treatment Patterns of Physical Impairments in Patients With Metastatic Breast Cancer. Journal of Clinical Oncology 2008; 26: 2621–2629.
  8. Holm LV, Hansen DG, Johansen C et al. Participation in cancer rehabilitation and unmet needs: a population-based cohort study. Supportive Care in Cancer 2012; 20: 2913.
  9. Kurk SA, Peeters PHM, Dorresteijn B et al. Impact of different palliative systemic treatments on skeletal muscle mass in metastatic colorectal cancer patients. J Cachexia Sarcopenia Muscle 2018; 9: 909–919.
  10. Meyer HJ, Strobel A, Wienke A, Surov A. Prognostic Role of Low-Skeletal Muscle Mass on Staging Computed Tomography in Metastasized Colorectal Cancer: A Systematic Review and Meta-Analysis. Clin Colorectal Cancer 2022; 21: e213–e225.
  11. Trejo-Avila M, Bozada-Gutiérrez K, Valenzuela-Salazar C, Herrera-Esquivel J, Moreno-Portillo M. Sarcopenia predicts worse postoperative outcomes and decreased survival rates in patients with colorectal cancer: a systematic review and meta-analysis. Int J Colorectal Dis 2021; 36: 1077–1096.
  12. Adam R, Nair R, Duncan LF et al. Treatment burden in individuals living with and beyond cancer: A systematic review of qualitative literature. PLoS One 2023; 18: e0286308.
  13. Saunders S, Brunet J. A qualitative study exploring what it takes to be physically active with a stoma after surgery for rectal cancer. Supportive Care in Cancer 2019; 27: 1481–1489.
  14. Li P, Fang F, Cai JX, Tang D, Li QG, Wang DR. Fast-track rehabilitation vs conventional care in laparoscopic colorectal resection for colorectal malignancy: a meta-analysis. World J Gastroenterol 2013; 19: 9119–9126.
25 preguntas en cáncer colorrectal metastásico: Patología

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Compartimos una nueva infografía de la serie «25 preguntas sobre cáncer colorrectal metastásico». ¿Qué quiere decir que el cáncer es metastásico? ¿Todos los casos de cáncer colorrectal metastásico son iguales?

Estas y otras preguntas las responde a continuación la Dra. Ana Ruiz, jefa de sección del servicio de Oncología Médica en el Hospital Puerta de Hierro (Madrid).

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25 preguntas en cáncer colorrectal metastásico: Psicología

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Desde Oncolon, estaremos compartiendo una serie de infografías bajo el nombre de «25 preguntas sobre cáncer colorrectal metastásico». Esta primera parte trata sobre preguntas y respuestas habituales relacionadas con la Psicología y el CCR metastásico. Desde qué emociones se pueden experimentar o cómo comunicar el diagnóstico a la familia, entre otras.

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Hidratos de carbono y cáncer colorrectal

Hidratos de carbono y cáncer colorrectal

Mitos sobre nutrición y cáncer de colon y recto

Hoy en día es muy fácil acceder a información sobre cualquier tema solo con buscar en Internet, pero esto también viene acompañado del peligro de dar con resultados sin ninguna evidencia científica, y más cuando hablamos de nutrición y alimentación. El cáncer es una de las enfermedades que más mitos alberga en relación con la nutrición, y algunos de estos mitos pueden llegar, incluso, a comprometer la salud de las personas.

Muchos de estos mitos asientan en experimentos animales. Sin embargo, esos experimentos no nos permiten trasladar recomendaciones a los seres humanos que son mucho más complejos. Tal vez hayas escuchado a algún científico mencionar algunos beneficios de este tipo, pero recuerda que es preciso conocer el contexto del experimento.

Mito 1: «El azúcar alimenta las células cancerosas»

Antes de hablar de este mito, es importante saber que el azúcar es un tipo de hidrato de carbono.

Los hidratos de carbono tienen diferentes funciones y una de las más importantes es proporcionar energía a nuestro organismo. Todos los hidratos de carbono están formados por unas moléculas llamadas monosacáridos. En función de su estructura química, los hidratos de carbono pueden clasificarse en:

«Los hidratos
de carbono aportan energía al organismo»

  • Hidratos de carbono simples o azúcares: están formados por cadenas muy pequeñas de monosacáridos (una o dos unidades). Son más fáciles de digerir y absorber. Por ejemplo, el azúcar blanco que todos conocemos está formado por dos moléculas de glucosa.
  • Hidratos de carbono complejos: están formados por largas cadenas de monosacáridos, por lo que tardan más en digerirse y absorberse.

Cuando consumimos hidratos de carbono, ya sean simples o complejos, estos se digieren y metabolizan dando como producto final moléculas de glucosa.

Volviendo al mito, la realidad es que todas las células del cuerpo se alimentan de azúcar en forma de glucosa, es decir, la utilizan como combustible para obtener energía. Sin embargo, la glucosa no solo se obtiene a partir de los azúcares simples, también se puede obtener de hidratos de carbono complejos presentes, por ejemplo, en frutas, verduras, cereales o legumbres. Por ello, eliminar el azúcar de la dieta no es algo que se pueda hacer de forma tan sencilla, ya que, además, el organismo puede producir glucosa a través de otras fuentes diferentes a los hidratos de carbono, como las grasas o las proteínas.

Además, si se dejaran de consumir todos los alimentos que aportan hidratos de carbono, no se consumirían ni frutas, ni verduras, ni legumbres, ni cereales integrales, que son alimentos saludables que se han relacionado con menor riesgo de desarrollar cáncer colorrectal (CCR) (1), con mejor salud, mayor calidad de vida (2) y mayor supervivencia en CCR (3,4).

Por otra parte, eliminar todos los hidratos de carbono generaría un desequilibrio nutricional y podría llevar a una pérdida de peso, de masa muscular, déficit de nutrientes e incluso producir desnutrición, situaciones que se deben evitar en personas con cáncer, ya que pueden afectar de forma negativa a la tolerancia a los tratamientos y a su calidad de vida (2,5).

Mito 2: «El azúcar produce cáncer»

Hasta la fecha, ningún estudio ha demostrado una relación directa entre el azúcar y el cáncer, por lo que no podemos afirmar que consumir azúcar cause cáncer. ¿Qué hay de cierto en esa afirmación?

Algunas investigaciones sí han demostrado una relación indirecta entre ambos, ya que el consumo habitual de alimentos con alto contenido en azúcar puede llevar a un aumento de peso debido a un incremento de grasa corporal, causando sobrepeso u obesidad, que sí se han relacionado con el aumento de riesgo de varios tipos de cáncer (6).

«La obesidad sí se relaciona con un aumento del riesgo de cáncer»

Por otra parte, el consumo de azúcar eleva la glucosa en sangre y para que esta glucosa entre a las células y pueda ser utilizada para producir energía se necesita insulina. Cuando consumimos hidratos de carbono sencillos, como los azúcares, la glucosa en sangre se eleva mucho más rápido y, como consecuencia, el páncreas libera más cantidad de insulina. Si se consumen hidratos de carbono sencillos de forma habitual y en exceso, estos picos de glucosa e insulina se generan constantemente. Algunos estudios han mostrado que dichos picos de insulina sí podrían influir en la progresión del cáncer (7). Además, la glucosa elevada de forma habitual podría influir de forma negativa en pacientes con cáncer colorrectal (8).

Por tanto, y basándonos en la evidencia científica podemos concluir que eliminar todos los hidratos de carbono de la dieta no es la solución para disminuir el riesgo de cáncer ni mejorar la respuesta a los tratamientos. Lo que sí debemos hacer es reducir el consumo de alimentos ricos en azúcar como galletas, cereales azucarados, zumos de fruta, refrescos, dulces, bollería, etc. y elegir fuentes de hidratos de carbono de calidad como las frutas, las verduras, los cereales integrales o las legumbres.

Ana Jiménez García, dietista-nutricionista

Referencias:
  1. World Cancer Research Fund/American Institute of Cancer Research. Diet, nutrition, physical activity and colorectal cancer. 2018; Available from: http://www.aicr.org/continuous-update-project/reports/breast-cancer-report-2017.pdf
  2. Balhareth A, Aldossary MY, McNamara D. Impact of physical activity and diet on colorectal cancer survivors’ quality of life: A systematic review. World J Surg Oncol. 2019;17(1):1–12.
  3. Guinter MA, McCullough ML, Gapstur SM, Campbell PT. Associations of pre- and postdiagnosis diet quality with risk of mortality among men and women with colorectal cancer. J Clin Oncol. 2018 Dec 1;36(34):3404–10
  4. Zhao J, Zhu Y, Du M, Wang Y, Vallis J, Parfrey PS, et al. Association between Dietary Fiber Intake and Mortality among Colorectal Cancer Survivors: Results from the Newfoundland Familial Colorectal Cancer Cohort Study and a Meta-Analysis of Prospective Studies. Cancers (Basel). 2022;14(15).
  5. Vergara-Fernandez O, Trejo-Avila M, Salgado-Nesme N. Sarcopenia in patients with colorectal cancer: A comprehensive review. World J Clin Cases. 2020;8(7):1188–202
  6. World Cancer Research Fund [Internet]. Obesity, weight and cancer risk – Preventing cancer. World Cancer Research Fund;]. Available from: https://www.wcrf-uk.org/preventing-cancer/what-can-increase-your-risk-of-cancer/obesity-weight-and-cancer-risk/
  7. Chen X, Liang H, Song Q, Xu X, Cao D. Insulin promotes progression of colon cancer by upregulation of ACAT1. Lipids Health Dis. 2018;17(1):1–7.
  8. Yang Y, Mauldin PD, Ebeling M, Hulsey TC, Liu B, Thomas MB, et al. Effect of metabolic syndrome and its components on recurrence and survival in colon cancer patients. 2013;119(8):1512–20.